El Pacto por Andalucía se reduce a un «lavado de cara» de la Concertación

Junta, CEA, UGT y CC OO serán los que negocien las medidas socioeconómicas

Griñán y Herrero, ayer, durante su cita en San Telmo
Griñán y Herrero, ayer, durante su cita en San Telmo

Es habitual que cuando algo no funciona, goza de mala imagen o simplemente ha sufrido mucho desgaste se apueste por cambiar el nombre para tratar de que siga existiendo. En el ámbito empresarial es frecuente. Y en el político. Algo así han hecho la Junta de Andalucía, la Confederación de Empresarios de Andalucía y los sindicatos UGT y CC OO con el Acuerdo de Concertación, que ahora cederá protagonismo al Pacto por Andalucía, pero que en realidad será el «núcleo» del mismo, según palabras del portavoz del Ejecutivo autonómico, Miguel Ángel Vázquez.

Griñán se reunió ayer con los secretarios generales de UGT y CC OO-A, Manuel Pastrana y Francisco Carbonero y, más tarde, con el presidente de la CEA, Santiago Herrero. La primera decisión fue defender su ámbito: ellos y sólo ellos –junto al Gobierno andaluz– deberán forjar un acuerdo socioeconómico –de Concertación–. A éste se sumarán acuerdos puntuales con partidos políticos, asociaciones o plataformas –que no podrán contradecir lo que ellos acuerden– y que en su conjunto conformará el denominado Pacto por Andalucía. Es decir, el pacto «de arriba a abajo» en el que se implique toda la sociedad –como se presentó– significa que todos aprueben lo que UGT, CC OO, CEA y el bipartito pacten. La propina es que podrán plantear alguna cuestión extraordinaria.

El primer Acuerdo de Concertación se firmó en 1993. Desde entonces, siempre los mismos actores han consensuado la política económica andaluza y han movilizado ingentes cantidades del Presupuesto Público. El último, el VII, se firmó el 24 de noviembre de 2009 y contemplaba la movilización de 19.000 millones de euros.

IU, desde la oposición, apoyaba el acuerdo pero criticaba que siempre estuvieran «los de siempre». Por eso, quería «abrirlo» a más gente. El Pacto por Andalucía será esa concesión.

Aún así, las posturas están alejadas. La CEA pidió una vuelta a los sectores económicos tradicionales y la gestión privada de servicios públicos –«nada distinto a lo que se está haciendo hasta ahora», advirtió–. Los sindicatos no están de acuerdo.