«Es inadmisible que la confrontación política haga que los inversores se marchen»

Miguel Rus, Presidente de la patronal sevillana: «El mercado hipotecario ha funcionado bien y cualquier modificación puede tener consecuencias gravísimas»

-Lleva ocho meses defendiendo los intereses de los empresarios sevillanos. Ocho meses en los que ha continuado el cierre de negocios y las cifras de paro han alcanzado cotas históricas. El presidente de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES), Miguel Rus, hace balance de un 2012 nefasto para la economía local y analiza las claves para que en 2013 comience la tan ansiada recuperación.

–Con los efectos de la crisis más latentes que nunca, ¿cómo afrontan los empresarios este año recién estrenado? ¿Se verán por fin síntomas de recuperación?

–Lo mejor de 2012 es que ya ha pasado. Ha sido un año muy duro, que coincidió con los cambios políticos y esto siempre supone la paralización de la Administración. Con tantos años de crisis, siempre uno tiene la esperanza de que, con la llegada del año nuevo, cambie algo. Afrontamos 2013 con algo más de optimismo. Las informaciones de los principales analistas económicos y financieros dicen que éste puede ser el año del cambio económico y que pasaremos de la recesión al crecimiento económico. Esto podría ser en el segundo semestre. ¿Qué será clave para que esas décimas de crecimiento sean mayores en Sevilla? Saber aprovechar las ventajas estratégicas que tenemos.

–Según una reciente encuesta, el paro es el principal problema para la gran mayoría de andaluces es el paro. ¿Qué recetas propone la CES para evitar esta sangría laboral?

–El déficit hay que cumplirlo, pero también es necesario un cierto nivel de inversión pública. Sin inversión pública nunca saldremos de esta crisis. La inversión hay que centrarla donde se nos haga más competitivos y estratégicos.

–El cierre de empresas supone un drama no sólo para las personas que emprendieron esos proyectos, sino para los empleados y sus familias...

–Lo más duro en estos primeros meses que llevo de mandato ha sido ver el número tan grande empresas que se han destruido y que la principal causa haya sido los retrasos en el pago por parte de las administraciones públicas o la falta de financiación. Todo ello redunda en una destrucción de tejido productivo, y es preocupante. Esto hace un daño irreparable a la economía. Hay muchos empresarios que lo han pasado muy mal. Algo estamos haciendo mal cuando dejamos morir empresas que son viables. Necesitamos muchos más emprendedores y pequeñas y medianas empresas. Casi el 95 por ciento del empleo se genera por autónomos y pequeñas empresas. Las administraciones deben facilitar medios para que cualquier proyecto empresarial salga adelante. Más que formación, tenemos que ayudar a aprender a nadar.

–¿Dio resultado el Plan de Pago a Proveedores?

–Sí a nivel municipal, pero no a nivel autonómico. En el plan que realizó la Junta se quedaron muchos sectores fuera, como la construcción, sanidad, educación, suministros... A final de año, el FLA salvó a muchas empresas, pero otras no han podido llegar y los embargos se las han comido.

–¿Qué consecuencias tiene la permanente confrontación que mantienen el Ayuntamiento de Sevilla y la Junta?

–Es algo que no voy a admitir y que voy a denunciar constantemente. Ya de por sí es deleznable que ese enfrentamiento pueda perjudicar a la ciudad. Es inadmisible que la confrontación política haga que los inversores se marchen. Todos tenemos la obligación de no buscar enfrentamiento donde hay una inversión y donde hay una generación de empleo. Hay que ponernos al servicio de estos proyectos para facilitar el camino y que se hagan una realidad lo antes posible. La tensión se debe generar sólo en los periodos electorales. Luego, los políticos se deben dedicar a gobernar y a facilitar la creación de empleo y la inversión.

–La construcción de la SE-40 se ralentiza y el dragado del río se eterniza. ¿Cuáles son las consecuencias para la economía?

–Sin unos porcentajes razonables de recuperación de la inversión pública, para hacernos más competitivos y generar más empleo, veo muy difícil la salida de la crisis. Si no ponemos en valor los atributos que nos hacen más competitivos o diferenciadores, poco tendremos para salir adelante. Nuestro porcentaje de industria es muy bajo en relación a otras ciudades. El dragado del río, por ejemplo, hay que defenderlo siempre con las medidas correctoras y adecuadas, también protegiendo al sector del arroz.

–El nuevo Auditorio de Fibes se alza como uno de los grandes resortes del turismo sevillano. ¿Se le está sacando el suficiente rendimiento al recinto?

–Recientemente he asistido a uno de los espectáculos y me parece magnífico el trabajo que se está haciendo. Fibes es una de las grandes inversiones que se han hecho en la ciudad y se está actualizando al nuevo entorno. Estoy satisfecho y gratamente sorprendido del gran volumen de actos que se están realizando. Mi empresa participó en la UTE que lo ha construido y tengo que decir que no podemos hacer las reparaciones o ajustes normales porque no hay tiempo entre montaje y desmontaje de cada espectáculo. Se está incrementando la oferta congresual y de espectáculos.

–Un sector en crisis desde hace años es la construcción. ¿Cómo está afectando el parón inmobiliario en la provincia?

–Financieramente, el sector inmobiliario está muerto. ¿Qué ventajas tenemos en la provincia? No tenemos un problema de stock, sino de ajuste de precios en algunas zonas concretas, como en el centro y el área metropolitana. Me da pena, porque el problema del stock de viviendas se da en la costa, pero no en Sevilla. Conozco a empresarios que tienen demanda, han dado la señal, pero no encuentran financiación. Hasta que no se termine el reajuste del mercado financiero, estimo que hasta marzo, no habrá mucho cambio.

–¿Qué le parece la situación que se ha generado en torno a los desahucios y la ocupación de viviendas vacías?

–No hay que caer en la demagogia. El mercado hipotecario español ha funcionado muy bien y cualquier modificación que se haga puede tener unas consecuencias gravísimas para el futuro. Si permitimos la ocupación ilegal de viviendas o que se paralicen los desahucios a los que no pagan, se incrementará la garantía que pedirán los bancos y la solvencia, los costes de las entradas, intereses...