«Fosforito» ya tiene un museo para contar su cante

Antonio Fernández Díaz «Fosforito» ya tiene un museo donde explicar su trayectoria y magisterio cultural en el Centro Cultural Fosforito, que ayer abrió sus puertas en Córdoba. Antes de entrar en las instalaciones, al que se le concediera en 2005 la V Llave del Cante se mostró «feliz» y «emocionado» al contemplar un recinto que considera «todo un honor». «A lo largo de mi vida de cantaor, he sido generosamente compensado y en mi vida se me ha premiado en exceso. Hay cosas que me han dado que, sinceramente, exceden mi mérito», aseguró con humildad el cantaor.

En este espacio se recogen objetos y recuerdos de una amplia trayectoria musical, donde espera que sea un lugar «vivo desde el punto de vista sonoro» y que albergue «recitales flamencos y de guitarra». En este sentido, puntualizó que hace tiempo que no canta, «pero que si hace falta vengo y actúo, doy mis charlas, respondo a todas las preguntas del flamenco y cantaré todo lo que me permitan mis fuerzas». Nacido en Puente Genil (Córdoba) en 1932, su carrera musical comenzó muy temprano, a los siete u ocho años, cuando recorría las tabernas de su pueblo cantando para ganarse la vida. Durante su estancia en Cádiz para realizar el servicio militar en 1955 cae enfermo por lo que tiene que ser operado del estómago. Durante un año, periodo en el que pierde la voz, se dedica al aprendizaje de la guitarra hasta que en 1956 se presenta al I Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, certamen en el que gana todos los premios a los que se presenta. Su fama le lleva a montar el espectáculo «Festival de Cante Grande». Desde entonces, se convierte en un referente del cante flamenco, disciplina en la que desarrolla además una labor teórica.