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La Junta el 1-O, más cerca del Gobierno que de Pedro Sánchez

Jiménez Barrios señala que las fuerzas de seguridad actuaron «con proporcionalidad» y con «templanza»

La Junta de Andalucía mantuvo una distancia significativa de discurso respecto al PSOE federal y respecto al PSC sobre los altercados ocurridos ayer en Cataluña por el desafío independentista. En una gradación crítica con el Gobierno, el líder catalán del PSC, Miquel Iceta, fue más lejos que ningún otro al reclamar el cese de las cargas policiales y animó a Puigdemont y a Rajoy a que se vayan si no son capaces de llegar a un acuerdo. En una postura intermedia se movió el secretario de Organización socialista, José Luis Ábalos. El «número dos» del PSOE a nivel nacional argumentó que los socialistas no desean que se produzcan «episodios» como los de ayer, en una alusión directas a las cargas de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Una línea templada aunque crítica con el Gobierno en la que insistió también a primera hora el secretario general del partido Pedro Sánchez a través de su cuenta de Twitter: «Hoy es un día triste para la democracia. No nos gusta lo que estamos viendo ni lo que el mundo está viendo. ¡Serenidad y diálogo!», deslizó incidiendo también en los incidentes que ya eran portada de los principales medios internacionales, y que mostraban –como era previsible– fotos y vídeos de heridos y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado tratando de disolver los tapones de activistas a las puertas de los improvisados colegios electorales. A última hora de la tarde, en su comparecencia en Ferraz, Sánchez fue mucho más contundente. Censuró unas imágenes que «nos avergüenzan» –dijo– y mostró su «profundo desacuerdo con las cargas policiales». Su llamamiento a la «lealtad» por encima de intereses «políticos y personales» no pasó desapercibido.

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Las declaraciones del vicepresidente andaluz, Manuel Jiménez Barrios, en una entrevista en la Cadena Ser fueron muy diferentes. Jiménez Barrios en ningún momento habló ni de cargas policiales ni de un comportamiento inadecuado por parte de la Policía y la Guardia Civil. Fijó el posicionamiento de la Junta pasado el mediodía, cuando los enfren-tamientos callejeros ya se habían producido. Y dijo en este sentido que las fuerzas de seguridad actuaron «con proporcionalidad y con firmeza pero con templanza». Un tono que estuvo más próximo al de la comparecencia de la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría que a los de Ábalos, Sánchez y por supuesto que al de Iceta.

«Estamos viendo lo que se temía, el disparate de un paripé de un referéndum que han provocado unos gobernantes que han llevado a muchos ciudadanos a seguirle a este desvarío», deslizó el «número dos» del Ejecutivo andaluz. El único reproche al PP fue para señalar que el Gobierno «llegó tarde ante este desvarío» fraguado por parte del Ejecutivo de la Generalitat.

La presidenta de la Junta no ha dudado en dejar clara su postura en las últimas semanas. Incluso hizo unas declaraciones institucionales en el Palacio de San Telmo cuando se produjeron las primeras detenciones para frenar el 1-O, entre ellas las del «número dos», de Oriol Junqueras. A última hora de ayer aún no se había pronunciado. Ni siquiera en redes sociales.