La permanente opacidad

La Razón
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Otro ejemplo de transparencia es el que dio ayer la Junta evitando aprobar una Proposición no de Ley en la que la oposición le pedía cuentas sobre la actividad de la delegación en Bruselas. Mientras el Gobierno andaluz ultima su prometida ley para poner paredes de cristal en la administración, en el día a día del bipartito sigue reinando la opacidad. No fue el único caso que se produjo ayer. El diputado del PP Rafael Ruiz Canto le trasladó a la consejera de Hacienda varias preguntas en comisión parlamentaria después de que el Consejo de Gobierno no las hubiera respondido adecuadamente por escrito. El Reglamento de la Cámara prevé un tiempo de respuesta de 20 días. Si se superan puede dar otros 20 días de forma extraordinaria. Si tampoco se cumple en este plazo, pasan a comisión parlamentaria. Es lo que ha ocurrido recientemente con 36 preguntas dirigidas al Consejo de Gobierno por el Partido Popular. Para mejorar esto, no hace falta una nueva norma, sólo la voluntad de cumplir con la transparencia. Lo contrario es poner zancadillas a la necesaria, y democrática, labor de fiscalización de la oposición. Hay numerosos ejemplos. El PP avanzará hoy algunos más sobre la falta de respuesta de expedientes relacionados con educación, sanidad, servicios sociales, o el caso de los ERE fraudulentos. Una Ley de Transparencia sólo es un instrumento, no un fin que despeja de un plumazo la neblina opaca de la administración. Izquierda Unida también está siendo en este terreno cómplice de la Junta, pese a haber sufrido en la bancada de la oposición el ninguneo a sus preguntas y solicitudes.