Opinión

Me lo dijeron mil veces: ten cuidado

Esto es bueno que se lo piensen los miembros de Podemos si deciden sin la autorización del pontífice máximo Pablo Iglesias presentarse para algún puesto dentro del partido. La lista de los enviados a purgar sus culpas a la nada, que viene a ser la Siberia de esta organización. Esto no quiere decir que el líder supremo no tome las ideas por las que apartó de su lado a ciertos apóstoles. Iglesias pensará que las ideas de toda la cúpula son derechos de autor del partido y el partido es Él. Incluso en Madrid ha levantado una batalla a la mismísima Carmena. A muchos extraña muchísimo que no haya llamado a consultas a Teresa Rodríguez, jefa del podemismo y afluentes en Andalucía. Pero la cosa es evidente: todos los partidos daban como seguro que las elecciones andaluzas se adelantarían. En nuestra tierra se va a producir el reflejo de por dónde van los españoles a la hora de acudir a las urnas. Ciudadanos tenía que escenificar con cierto tiempo la caída del caballo de Juan Marín, que le produjo ver con claridad que su aliado de más de tres años era un partido más cercano al chavismo que a la democracia. Si a esto se le añaden las grandes sorpresas de los últimos meses, el resultado es que hay cosas que no se pueden tocar. Esto permite a Teresa Rodríguez ser la única que puede ir a su aire. Pero las afrentas quedan anotadas en el dossier personal de Iglesias. Todo lo que no sea al menos mantener lo ganado será causa de desalojo. Claro que en esa situación se halla Juanma Moreno. No es precisamente alguien querido por Casado, con lo cual el resbalón se paga con retiro en monasterio de por vida política. No digamos si Marín, a pesar de la buena relación con Madrid, no logra pasar por delante del PP. A este dirigente le buscarían un puesto decoroso. Si pudiera, quién sabe si pudiera lo que haría contigo, dicen algunos que es un estribillo obsesivo de Sánchez pensando en Susana Díaz. Pero claro, hay que poder. En mi maldad llego a pensar si algunos dirigentes madrileños, en sus sueños, no ven derrotado a su candidato o candidata en Andalucía, llenándoles la noche de gozo. Pero al despertar, una vez duchados y tomado el primer café, entienden que es un lujo fuera de su alcance, así que ganen los nuestros aunque les cueste sangre.

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