Rubalcaba se arroga la «fábrica» de ideas de la Junta para el PSOE sin IU

El Pacto por Andalucía es la alternativa al ejercicio abusivo de la mayoría»

El Pacto por Andalucía ha encontrado en el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, su segundo máximo valedor después del «padre» de la etiqueta, el presidente de la Junta, José Antonio Griñán.

En un acto celebrado en Sevilla en el que los medios no pudieron hacer preguntas sobre el estado que atraviesa la relación de ambos líderes socialistas o cualquier otro asunto, Rubalcaba se refirió a la iniciativa para calificarla de «tremendamente positiva». Tras resaltar «el valor de Griñán» al poner la necesidad de un acuerdo múltiple encima de la mesa, máxime cuando ejerce el Gobierno y no la oposición, el líder socialista proclamó que ello evidencia que hay «otra forma de hacer política».

«El Pacto por Andalucía es justamente la alternativa al ejercicio abusivo de la mayoría absoluta que está haciendo el PP», sacudió, para criticar que dicho partido gobierne el país «a través de decretos leyes, sin hablar ni pactar con nadie». Se mostró contrario a quienes aseguran que populares y socialistas «son lo mismo», una equiparación que considera «corrosiva» y «muy mala para la democracia». Si bien, minutos después sostuvo que el PSOE «puede coincidir con el PP» para «resolver los problemas de la gente».

En ese sentido, Rubalcaba señaló que el mencionado Pacto por Andalucía, «es una magnífica hoja de ruta para hacer una salida justa de la crisis», pese a que todavía está por demostrarse que no esté vacío de piel dialéctica para adentro o se trate de puro lamé rojizo.

En cualquier caso, y al margen de lo que ocurra con el nuevo concepto, el secretario general de los socialistas cree que las políticas del Ejecutivo andaluz están permitiendo ya al partido «marcar las diferencias». «Demostrar –desgranó– que existe otra manera distinta de salir de la crisis. Que uno puede ajustar y ser austero, al mismo tiempo que mantiene políticas incentivadoras del crecimiento». A su juicio, eso es justamente lo que está ocurriendo en Andalucía, por lo que «es coherente para los socialistas españoles –explicó– defender con firmeza, con convicción, lo que está haciendo la Junta». De hecho, resumió: «Aquí hay una fábrica, un laboratorio de ideas que nosotros tenemos en muchos casos que generalizar». O sea, dejó clara su intención de que la comunidad sea el espejo en el que se mire el PSOE de cara a un futuro en el que será clave «la voluntad de diseñar» una España «que tenga fondo, con recorrido».

«El país necesita un proyecto político nuevo de largo aliento», en el que «encaja perfectamente» un Pacto por Andalucía que, de lograrse, comportara «confianza, esperanza y fortaleza», aseveró.

¿Mencionó Rubalcaba en algún momento al teórico corresponsable de las políticas del Gobierno andaluz que puso como ejemplo, a IU? La respuesta es no.

Por su parte, Griñán insistió en que habrá «un pacto de toda la sociedad que, luego, llegará a la mesa de los partidos». Éstos serán «al final» los que se «comprometan con un modelo de convivencia, que está en riesgo», avisó.

«Quiero que el Pacto por Andalucía permita mantener el vigor social del entendimiento sobre lo que no puede derogarse», expuso, para sumar un matiz no baladí: «Es verdad que previamente tiene que haber un gran pacto económico y ése es de empresarios y sindicatos. No nos engañemos». ¿Guiño a IU? Tampoco.