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Sevilla recupera el brillo de la procesión del Corpus

Las temperaturas suaves propician una mayor afluencia de público, aunque el cortejo continúa siendo demasiado tedioso

  • Sevilla recupera el brillo de la procesión del Corpus
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  • A la izquierda, la Custodia de Arfe abandona la plaza de San Francisco tras pasar por la portada efímera que recrea la fachada de la parroquia del Cerro. Arriba, baile de los seises, el paso de las santas Justa y Rufina y miembros de la Real Maestranza de Caballería (Fotos: Manuel Olmedo)
    A la izquierda, la Custodia de Arfe abandona la plaza de San Francisco tras pasar por la portada efímera que recrea la fachada de la parroquia del Cerro. Arriba, baile de los seises, el paso de las santas Justa y Rufina y miembros de la Real Maestranza de Caballería (Fotos: Manuel Olmedo)
Sevilla.

Tiempo de lectura 4 min.

31 de mayo de 2018. 22:00h

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J. D. Márquez .  Sevilla. 31/5/2018

Ya fuera por las temperaturas suaves –que frenaron un éxodo masivo a las playas– o por los cambios introducidos, la procesión del Corpus Christi de Sevilla brilló ayer con luz propia tras un periodo de letargo, motivado más bien por errores propios que extraños. Estos errores, precisamente, volvieron a aflorar. El cortejo sigue siendo demasiado extenso a causa de las nutridísimas representaciones de las hermandades, que no ponen límite a sus integrantes para participar en la comitiva. El resultado: más de 3.000 personas van desfilando desde que los niños carráncanos abren el cortejo hasta que la banda militar lo cierra tras la Custodia de Arfe. Contemplarlo todo de principio a fin supone estar parado varias horas, demasiado tedioso si no se ha adquirido una silla.

No obstante, se aprecia cierto resurgimiento de la celebración. Ya se notó durante las vísperas, con una afluencia masiva de personas para admirar los altares y escaparates adornados al paso de la procesión, más que el año pasado. También las actividades que se programaron, como los conciertos de bandas de música, las exposiciones y las representaciones teatrales, que propiciaron dos tardes –la del martes y el miércoles– multitudinarias en el centro. Ayer, el cielo amaneció despejado y con temperaturas suaves, lo que animó a muchos sevillanos a desplazarse hasta el entorno de la Catedral para contemplar la procesión. A primera hora, cuando los primeros pasos cruzaban la Puerta de Palos del templo y continuaba la eucaristía en el interior, el público era escaso en la avenida de la Constitución y en la plaza de San Francisco. Incluso había largas filas de sillas vacías. Luego, conforme iban avanzando las horas, las calles por las que iba avanzando el desfile se fueron llenando de fieles y curiosos, atraídos por el colorido de la comitiva, jalonada por pequeños pasos de santos vinculados a la Iglesia hispalense. El jueves de Corpus, al ser festivo, muchos aprovechan para ir a la playa y evitar así el calor sofocante de esta época. Sin embargo, este año la opción costera no fue la mayoritaria, así que la procesión congregó a más público. Sobre todo, las mayores concentraciones se produjeron en los últimos metros del recorrido.

Otra de las claves de este éxito generalizado son los cambios que ha introducido el Cabildo Catedral para imprimir más solemnidad a la procesión. Muchos de sus integrantes se limitaban a portar una vara o un cirio o a saludar durante el recorrido, obviando el sentido religioso del cortejo y la adoración al Santísimo. Por tanto, se repartieron devocionarios para propiciar momentos de oración en la calle. Muchos hacían uso de los mismos, aunque también se vieron algunos en el suelo, sobre la alfombra de juncia y romero que aromaba las calles. También se introdujeron cambios en las estaciones que iba dirigiendo el arzobispo. Se ampliaron lecturas y se incluyeron meditaciones, basadas en los escritos de San Juan Pablo II, al conmemorarse este año el 25 aniversario de su visita a Sevilla. Pero lo que más llamó la atención fue la participación del Grupo de Cámara Sacra y la escolanía de María Auxiliadora en la plazas de San Francisco y del Salvador, respectivamente, interpretando motetes y cantos eucarísticos al paso de la comitiva y de la Custodia.

En definitiva, una procesión que recupera su vitalidad, aunque queda pendiente una reforma del cortejo para hacerlo menos pesado.

La vuelta del Señor de la Cena y de la Hiniesta Gloriosa en el epílogo

La procesión del Corpus Christi cuenta con un epílogo que congrega también a mucho público, sobre todo a los amantes de todo lo relacionado con las cofradías. Nada más entrar la Custodia en la Catedral se pone en marcha el cortejo que devuelve al Señor de la Cena hasta su sede provisional, la parroquia de San Román. La talla presidió el paso del cortejo eucarístico desde una puerta lateral del Palacio Arzobispal. Fue una procesión muy concurrida marcada por las altas temperaturas. Por la tarde, la Hiniesta Gloriosa bajó de su altar de la plaza de San Francisco y se dirigió a San Julián.

San Juan Pablo II estuvo muy presente

Este año se cumple el 25 aniversario de la última visita del Papa San Juan Pablo II a Sevilla, por lo que su figura estuvo muy presente en la procesión del Corpus Christi. El balcón de la Giralda por el que se asomó el pontífice lució el mismo repostero. Además, el arzobispo, Juan José Asenjo, hizo varias referencias al papa viajero durante su homilía. Un último gesto fue una ofrenda floral al monumento situado en la plaza Virgen de los Reyes, justo antes de que la Custodia entrara en la Catedral por la Puerta de Palos.

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