«Si no te atreves nada sucederá»

Manuel Alonso Puig
Manuel Alonso Puig

Tras 26 años como cirujano curando cuerpos, Mario Alonso Puig acaba de estrenar una novela de aventuras cuya acción sitúa en Grecia, con el objetivo de sanar el alma de sus lectores.

Tras 26 años como cirujano curando cuerpos, Mario Alonso Puig acaba de estrenar una novela de aventuras cuya acción sitúa en Grecia, con el objetivo de sanar el alma de sus lectores.

Nadie, ni siquiera Monty Python, ha logrado dar con el sentido de la vida. Qué es lo que hacemos en este pequeño planeta perdido en una esquina del universo en el año 2016 es una pregunta de difícil respuesta. Mario Alonso Puig anuncia en la portada de su último libro, «El guardián de la verdad» (Espasa), la gran cuestión de la humanidad: ¿Para qué has venido a este mundo?

–Dígamelo usted.

–Es una pregunta que en una manera u otra nos hacemos todos, sobre todo en momentos difíciles de nuestra vida, cuando lo pasamos mal, cuando no entendemos algunas cosas que nos ocurren, cuando chocamos con algunos muros difíciles de romper y creo que todos nos preguntamos para qué estamos aquí. La búsqueda del sentido del ser humano es algo que lo ha acompañado toda su historia y el libro quiere acompañar al lector en su búsqueda personal para saber por qué estamos aquí. Eso es importante porque si uno encuentra una respuesta que le convenza luego vienen otras cosas extraordinarias: un mayor nivel de serenidad y de tranquilidad, una mejor confianza en la vida y una mayor sabiduría para saber qué es lo más necesario para nosotros. Quise dejar desde el comienzo claro de qué va porque me daría pena que el lector pensara que va de otra cosa distinta de lo que se piensa.

–Pero, ¿venimos a este mundo para amar, para trabajar, para sufrir o simplemente para morir?

–No le puedo contestar a esta pregunta, aunque yo sí tengo una idea de para qué he venido a este mundo. Yo creo que cada uno tiene que contestarlo, porque si yo me planteara que la respuesta es venir para sufrir y pasarlo mal no habría encontrado la fuerza, el tiempo y la capacidad mental para escribir este libro. No creo que hayamos venido para sufrir, sino para algo radicalmente distinto.

–Recomienda iniciar una búsqueda que es como los trabajos de Hércules, los viajes de Ulises o el camino de Siddharta.

–Exacto, hay que volver al lugar del que partiste pero con una mirada totalmente nueva. Marcel Proust decía que el verdadero acto de conocimiento no es salir a ver nuevas tierras sino ver la vieja tierra con nuevos ojos.

–Para entender a Proust hay que tener por lo menos 80 años, con 15 años no se tiene añoranza de la magdalena.

–Para leer a ciertos autores es necesario tener o madurez o hambre por explorar, descubrir, crecer, por aprender; porque hay personas que tienen muchos años pero que no cuentan con madurez alguna porque han crecido muy poco por dentro. No creo que sea algo de edad sino de hambre por salirse de lo cotidiano.

–Se lo digo porque generalmente cuando uno entiende un poquito de qué va este baile le queda muy poco que bailar ya...

–Cuando una persona descubre para qué ha venido a este mundo, aunque sólo le quede un día de vida, ese día le compensa por toda una vida.

–Vamos, que hay que vivir y no pensar.

–Uno de mis maestros en el campo de la meditación es un cardiólogo muy renombrado en Estados Unidos, fue el primer científico que trajo los efectos de la meditación desde el punto de vista médico, contaba que era esencial cortar el flujo de pensamientos perturbadores que entran en nuestra consciencia. En nuestra cabeza tenemos una jaula de grillos que nos enfrenta a nuestros vecinos, a nosotros mismos, que nos muestra la oscuridad cuando hay muchos puntos luminosos. Tenemos que aprender a gestionar nuestra mente, que es mucho más grande que nuestra forma de pensar. Hay que pensar menos y vivir más.

–Con o sin mantras, ¿no?

–Vamos a ver, la mente es imprescindible para estar en la vida. Tenemos que generar planes, tengo que aprender, tengo que contar ciertas cosas, moverme de una determinada manera, pero yo soy más que eso, soy más de lo que escribo, soy más de lo que vivo. Entender eso, que hay una dimensión mayor que su pensamiento, es el gran reto. Los grandes científicos que estudian la mente de esas personas que se dan cuenta de que sus vidas son mucho más que sus pensamientos están viendo cambios físicos positivos en el cerebro y en el cuerpo.

–Eso quiere decir que tenemos que asumir que en realidad somos nosotros nuestra propia cura. Es decir, somos los últimos responsables y lo hacemos realmente solos.

–Eso es una gran reflexión, todos necesitamos sentirnos acompañados pero hay un momento decisivo en el que estamos realmente solos. Esto tenemos que aceptarlo y asimilarlo, hay un punto en el que un ser humano tiene que tomar una decisión aunque esté acompañado por mucha gente que cree en sus posibilidades, pero si no te atreves nada sucederá.

–¿«El guardián de la verdad» es una novela o un libro de autoayuda?

–Todas las obras literarias tienen un tema y un argumento. En este caso el tema es que «lo imposible puede hacerse posible» cuando aprendes a ver tu desafío desde una perspectiva nueva. La forma en la que se viste este argumento es el de una novela, porque hay personajes, tramas, aventuras que se combinan para contar que si te conocer mejor descubrirás fortalezas que no sabes que tienes.

–¿Por qué sitúa la acción en Grecia?

–El mundo antiguo siempre me ha interesado y Grecia especialmente, porque fue un pueblo que de alguna manera hizo descubrimientos en la tecnología y el arte que todavía están vigentes en nuestra sociedad: el canon de la belleza, las tragedias de Sófocles tienen actualidad, los estudios de Aristóteles sobre biología, Hipócrates en medicina; somos hijos de la antigua Grecia. No tiene nada que ver con aquello que se aprendía de pequeños y que era un tostón. Además, he utilizado la mitología porque está presente en todas las estructuras mentales tanto en Occidente como en Oriente.