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Un modelo «perjudicial para los pacientes» que tiene las horas contadas

La Asociación de Farmacéuticos de Andalucía celebra que PP, Cs y Vox coincidan en revertir las subastas de medicamentos

  • El motivo esgrimido por el SAS para efectuar las subastas de medicamentos es el ahorro / Foto: Connie G. Santos
    El motivo esgrimido por el SAS para efectuar las subastas de medicamentos es el ahorro / Foto: Connie G. Santos
Sevilla.

Tiempo de lectura 4 min.

13 de enero de 2019. 20:31h

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J. D. Márquez.  Sevilla. 14/1/2019

Tanto en el acuerdo firmado por PP y Ciudadanos como en el suscrito entre los populares y Vox figura un punto que ha sido acogido con esperanza por la Asociación de Farmacéuticos de Andalucía (Afarán): la reversión del modelo de subastas de medicamentos. Así figura en el primero de los pactos, aunque el segundo va más allá, especificando que Andalucía «se incorporará al sistema de compra centralizada puesto a disposición de las comunidades autónomas por el Gobierno central». Después de varios años de dura batalla en diversos foros e instituciones –incluso en el Parlamento europeo–, la presidenta de Afarán, María Teresa Giménez, valora positivamente esta medida, puesto que las subastas de medicamentos «son perjudiciales para los pacientes» y el modelo que las ampara «no ha funcionado nunca». En declaraciones a LA RAZÓN, señala que «el argumento de la Junta para mantenerlas era el ahorro económico, pero nunca se ponía sobre la mesa la salud de los pacientes».

El presidente del PP-A, Juanma Moreno, se ha mostrado en reiteradas ocasiones contrario a este modelo, que «rompe la igualdad» y provoca «desabastecimientos». Sobre este asunto pone el foco Giménez, que cifra esta falta de medicinas en las farmacias en más del 50 por ciento. De hecho, actualmente, los andaluces sólo pueden acceder a 533 medicamentos frente a los más de 10.000 que están disponibles en otras regiones de España. La presidenta de Afarán relata, por ejemplo, que «tienes que dar Omeprazol a un paciente y no lo hay porque el laboratorio de la subasta no lo fabrica». «El desabastecimiento es bestial», insiste, además de recordar que los problemas son constantes con medicinas para los asmáticos o la tensión. Junto a ello, subraya que otra queja habitual es que contienen principios activos que «hacen daño o simplemente no hacen efecto». «Hay extranjeros a los que tenemos que vender medicamentos de las subastas y nos dicen que estos no son buenos. Ha sido un modelo nefasto».

El anterior gobierno de Rajoy recurrió en varias ocasiones esta selección pública, y en todas el Tribunal Constitucional dio la razón al Servicio Andaluz de Salud (SAS). En uno de los últimos fallos el Alto Tribunal señaló que el sistema «no establece diferencias en las condiciones de acceso a los medicamentos financiados por el Sistema Nacional de Salud, catálogos y precios». La diferencia entre el modelo andaluz y el que se sigue en el resto de comunidades es que en Andalucía la selección del precio más bajo la hace el SAS y en el resto de España el farmacéutico que dispensa el medicamento, «sin que ello suponga perjuicio ninguno para el destinatario», que en un sitio o en otro «va a recibir en todo caso el medicamento de precio más bajo». En este punto, Giménez sostiene que el Constitucional «sólo dijo que no se invadían competencias nacionales». Un modelo legal pero que «no funciona». «El SAS ha roto la universalidad y la equidad del Sistema Nacional de Salud».

Sobre el sistema de compra centralizada, la presidenta de Afarán puntualiza que se circunscribe a los hospitales. «En vez de que cada uno compre por su cuenta, se reúnen todos y compran en una misma central, lo que supone un ahorro importante». Una medida «muy positiva» que conllevará también un mayor control del gasto.

Otra consecuencia positiva que tendrá la reversión del modelo es que, a juicio de Giménez, volverán a las farmacias y a las consultas de los médicos los delegados comerciales de los laboratorios. «Se crearán puestos de trabajo, ya que usan hoteles y gastan en comida. Es decir, se creará riqueza», afirma, además de subrayar que estos profesionales «han sido los grandes olvidados» durante estos años. Con todo, lamenta que la sanidad «se había quedado en manos de los funcionarios» y los pacientes «sólo eran números». Sobre el cambio político, augura un gobierno «ilusionante y serio» y confía en que PP y Cs cumplan las medidas que acaban de suscribir. «Por higiene democrática era muy necesario que otros gobernaran la Junta».

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