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Un Nacimiento alumbrado por quienes renacieron

Trasplantados conciencian sobre la donación con un Belén en Sevilla

  • El Belén se puede visitar en el convento de Santa Rosalía
    El Belén se puede visitar en el convento de Santa Rosalía
Sevilla.

Tiempo de lectura 2 min.

10 de diciembre de 2017. 21:28h

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N. Acedo.  Sevilla. 11/12/2017

La idea cobró forma en 2002 alrededor de una colección de unas 60 figuras de 21 centímetros de Carlos Monje, el empuje del doctor José Pérez Bernal y el asesoramiento de Juan Garrido, restaurador de la iglesia del Salvador de Sevilla. Ellos parieron el primer Belén de la Solidaridad con un propósito: concienciar sobre la necesidad de la donación de órganos. La de este año es la decimosexta edición y al frente de ella se encuentra, como desde hace unos cuantos, Rafael Álvarez, presidente del Nacimiento. A él la enfermedad le agarró por el hígado. Pudo morir por cirrosis debido a una hepatitis B, pero un donante le regaló los 17 años de vida que le han permitido «conocer a su nieta». «Después de la muerte de una persona, puede haber vida para otras gracias a la donación de órganos», defiende. También cree que la Navidad sirve para centrar identidades y propiciar acercamientos. «En esta época las personas estamos más receptivas y se transmiten mejor los valores de solidaridad», dice. Y qué mejor forma de aunar ambas creencias que armar un Belén entre los renacidos gracias a otros.

Se puede ver en el convento de Santa Rosalía –ubicado en la calle Cardenal Spínola de la capital hispalense– hasta el próximo 5 de enero y está montado en esta ocasión en la maqueta el Instituto de Higiene sevillano –siempre se abraza a un edificio emblemático de la ciudad– que mandó construir el doctor Leopoldo Murga como residencia, clínica, laboratorio y dependencias científicas, entre los años 1905 y 1907.

Quienes se acerquen encontrarán a la salida una mesa informativa con personas trasplantadas y familiares de éstas con las que poder hablar sobre su realidad. «Se entregan incluso carnés simbólicos de donantes», apunta Álvarez. «La ciudadanía tiene que acostumbrarse a las palabras donación y trasplante», defiende convencido. Recuerda que cuando empezaron con esta iniciativa «estaban muy poco difundidas y había gente muy reacia». «Poco a poco –suma– se ha ido avanzando, pero todavía queda un pequeño reducto de gente que se niega a dar sus órganos mientras hay personas que mueren en la lista de espera». Por ello hay que insistir en las esperanzas inverosímiles. El horario de visita de este singular Belén con poso es de once a dos de la tarde y de cinco a ocho y media de la noche. La entrada es libre y humanitaria.

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