«A los niños superdotados se les pide mucho pero no se les da lo que precisan»

Así lo asegura Yolanda Benito, directora del Centro de Altas Capacidades de Valladolid

Son casi 30 años los que lleva trabajando el Centro de Altas Capacidades de Huerta del Rey de Valladolid. Por allí han pasado, en este periodo, más de 6.000 niños de toda España. Y su trabajo se ha visto recompensado aún más, en los últimos días, al ser catalogado como Centro Europeo del Talento de España, en un acto desarrollado en Budapest, y al que acudió su directora, Yolanda Benito, para recibir el diploma.

«No se trata de hacer alumnos excepcionales sino de hacer niños felices», es el lema de este centro que abre las puertas a LA RAZÓN, para explicar cómo es su día a día y cuál es el trabajo que se desarrolla con las familias que acceden a él, de la mano de la propia Yolanda Benito y el doctor en Ciencias de la Educación, Juan Antonio Alonso.

«A los niños superdotados se les exige mucho pero no se les ofrece todo aquello que necesitan», afirma Yolanda Benito, quien incide en qué es fundamental una detección precoz, para evitar por un lado, un bajo rendimiento en las aulas lo que conlleva un fracaso escolar, y por otro que se den otro tipo de situaciones tanto a nivel familiar como social.

Precocidad con números y logotipos; aprender a leer antes de los tres años; hacer puzzles de 20 piezas con dos años y medio; preguntas complicadas que se plantean... Una situación que se complica en los colegios, al no sentirse cómodos en ocasiones al contar con unos conceptos más y muy adelantados a los de sus compañeros, que no se potencian, y que puede derivar en la desmotivación o en la carencia de hábitos de trabajo.

Desde su nacimiento en el año 1989, el Centro de Huerta del Rey se ha ganado a pulso ser un referente nacional e internacional en el diagnóstico, atención y seguimiento a niños superdotados. Y son cinco los niveles, que no han variado en estos años, que desarrollan como señalan Benito y Alonso.

Por un lado la identificación, padres que llegan recomendados por profesionales como psicólogos y profesores en busca del diagnóstico. El segundo paso, la formación, a través de programas específicos a lo largo del año (sábados por la mañana) y con cursos de verano. A ello se une las Escuela de Padres. Un tercer paso será la sensibilización a la sociedad a través de congresos, cursos y conferencias. Y se suma también la dirección de tesis doctorales, investigaciones nacionales e internacionales y la publicación de libros -23 hasta la fecha-, además de una revista.

Tanto Benito como Alonso estiman que el 98 por ciento de los casos se encuentra sin identificar y que existen alrededor de 300.000 casos en toda España. En Castilla y León, casos diagnosticados por la Consejería de Educación apenas llegan a 600. Por ello ambos expertos en esta materia señalan que es necesario poner más mecanismos para detectar estos casos como la puesta en marcha de «un test de screening» o cuestionarios para las familias para ofrecer la mejor orientación y potenciar las habilidades de estos niños, ya que si no, se corre el riesgo del fracaso escolar y de su marginación en la aulas, además de una vida adulta más problemática.

Con lo que sí que se muestran de acuerdo es con el «avance en positivo» que se ha dado en esta materia por parte de todos los Gobiernos, de distinto signo político, en los últimos años. Hay un mayor reconocimiento de derechos y garantías educativas y se ha abierto la puerta a un abanico de actuaciones como la adaptación curricular de los alumnos o la flexibilización de cursos.