Calles más oscuras y control de la calefacción

Iluminación LED en un parque de Palencia
Iluminación LED en un parque de Palencia

Apretar el interruptor de la luz o poner la calefacción de gas en casa son, en estos tiempos, acciones casi de lujo para los ciudadanos, cada vez más preocupados por el creciente aumento de sus facturas. Pero, también, es una acción de riesgo para las administraciones locales. La crisis sigue apretando y, en el caso de los ayuntamientos, llega casi al ahogamiento. Éstos buscan fórmulas para ganar liquidez con la que poder seguir prestando servicios a sus vecinos.

Y el ahorro y la eficiencia energéticas son algunas de estas fórmulas que han encontrado para obtener esos recursos sin tener que subir impuestos o endeudarse. Medidas que, además de permitir un ahorro en la factura, son más baratas en mantenimiento y personal; favorecen el medio ambiente, ya que contaminan menos; y contribuyen a dinamizar la economía y a generar empleo local, ya que se contratan empresas y mano de obra autóctona para la instalación de las infraestructuras. En el caso de la luz, algunos ayuntamientos como el de Palencia han cogido el toro por los cuernos y en una primera fase se ha dedicado a sustituir de sus luminarias públicas las más de tres mil bombillas de vapor de sodio por otras de tipo LED. Con esta medida, el Consistorio palentino estima un ahorro de más de cien mil euros sólo el primer año y la no emisión de 870 toneladas de CO2. También en el medio rural palentino se están llevando a cabo cambios de alumbrado público, como en Fuentes de Valdepero, donde se ha sustituido la iluminación obsoleta por otra LED con mayor rendimiento, que permitirá un ahorro del 50 por ciento en la factura anual al municipio además de mejorar la iluminación de sus calles, según fuentes de la Diputación.

En León también apuestan por las bombillas LED, que ya pueden verse en algunos puntos de la capital, pero aún se está tramitando el concurso para los suministros de energía eléctrica y del resto de dotaciones energéticas. Objetivo: ahorrar un 20 por ciento en la factura eléctrica municipal. Y en Salamanca ya se percataron de las ventajas de apostar por la iluminación LED en sus calles y semáforos, así como por la reducción de la potencia instalada y por la instalación de reguladores de flujo. Esta apuesta ha permitido reducir en más de medio millón de euros el gasto energético en el último lustro. Segovia, por su parte, ha cambiado más de la mitad de su alumbrado público con lámparas de menor consumo y se han renovado luminarias en varios de sus barrios como el de Fuentemilanos. Además, entre los proyectos previstos se prevé la instalación de farolas con lámparas que bajan su intensidad a partir de una hora determinada. Todo ello, según fuentes del Consistorio, ha permitido un ahorro este año superior al 40 por ciento en la factura de la luz.

Zamora ha renovado instalaciones de alumbrado público exterior en parques y calles de una veintena de zonas de la ciudad, lo que ha permitido ahorrar este año 25.000 euros en esas zonas, que podrían ser 300.000 euros menos de gasto de energía sumando todas las medidas existentes. Y en Ávila, cabe señalar el encendido de farolas de forma alterna en distintos puntos de la ciudad, el nuevo horario de alumbrado de la muralla abulense o que el Ayuntamiento sea accionista de la empresa que explota una minicentral hidroeléctrica en el embalse de Las Cogotas. Todo ello permite al Consistorio ahorrarse al año más de medio millón de euros al año.

Pero si la tecnología LED se ha puesto a disposición de las ayuntamientos en materia de iluminación, la biomasa es la gran apuesta de muchos municipios para calentar sus edificios públicos y ahorrar. En la localidad vallisoletana de Peñafiel, por ejemplo, su Ayuntamiento ha invertido 150.000 y 200.000 euros para instalar dos calderas de biomasa en sustitución de las de gas natural en la Residencia de la Tercera Edad de la Santísima Trinidad y en el Colegio Rural Agrupado 'La Villa', respectivamente. En el caso de la primera, la calefacción de gas natural suponía un gasto anual al municipio de 160.000 euros, que ahora con la caldera de biomasa será de 30.000 euros, por lo que en dos años estará amortizada la inversión. Mientras que la segunda, la instalada en el colegio público, pemitirá un ahorro anual de 25.000 euros a las arca municipales. Medidas de ahorro energético que, sumadas a otras como la reducción de iluminación en fiestas y Navidad, ha hecho que el próximo año Peñafiel pueda bajar impuestos y tasas a sus vecinos.