El municipalismo cumple 40 años como escuela de democracia reivindicando una financiación justa

Alfonso Polanco, presidente de la FRMP, agradece el sacrificio de alcaldes y concejales por nuestro bienestar

Alfonso Polanco, presidente de la FRMP

Cuarenta años han pasado desde que un 3 de abril de 1979 los españoles volvieran a votar libremente en unas elecciones democráticas a sus alcaldes y concejales, al amparo de la recién aprobada Constitución Española.

Cuatro décadas en las que, poco a poco, sin prisa pero sin pausa, y gracias al pacto, al consenso y al diálogo que surgía entre los distintos partidos, se ha ido construyendo en España, en general, y en Castilla y León, en particular, un Estado del Bienestar fuerte y consolidado, que es el que conocemos hoy. Un logro, en el que mucho han tenido que ver las políticas llevadas a cabo por las administraciones locales, como son los ayuntamientos, las diputaciones, consejos comarcales, mancomunidades o juntas vecinales, así como el trabajo y dedicación de los alcaldes y concejales, siempre al servicio de los ciudadanos las 24 horas del día de los 365 días del año.

Lo recordaba el presidente de la Federación Regional de Municipios y Provincias (FRMP), Alfonso Polanco: «Hoy (por ayer) es un día para dar la enhorabuena y también las gracias a las entidades locales por 40 años de compromiso, sacrificio y cercanía con los ciudadanos para mejorar su bienestar. Pero, también, para rendir homenaje a quienes hicieron posible el cambio y a quienes hoy en día siguen haciéndolo posible».

También el presidente de la Diputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero, hacía suyas las palabras de la declaración institucional, firmada por todos los grupos, que leía durante el Pleno Extraordinario que se celebraba ayer para celebrar esta efeméride: «Las administraciones locales se han convertido en un elemento transformador y modernizador de los municipios y en el principal actor de la construcción cotidiana de la España democrática, dando respuesta a las necesidades de la gente desde la cercanía y el conocimiento del territorio y la realidad diaria, y gracias al esfuerzo y sacrificio de concejales, alcaldes y diputados provinciales», destacaba.

«Somos un Estado»

Carnero se reafirmaba en su defensa de las entidades locales así como en su apuesta por ellas «para seguir transformando a nuestros pueblos y ciudades y afrontar los nuevos retos tecnológicos y demográficos a los que se enfrentan ya». Y aprovechaba para reivindicar un nuevo modelo de financiación local «más justo, suficiente y estable» para que las administraciones locales puedan afrontar dichos desafíos, especialmente para combatir la creciente despoblación.

«Las entidades locales somos un Estado; la política municipal es una escuela democrática; los pueblos, el alma de la democracia; y los concejales constituyen la primera línea de la acción política», insistía Jesús Julio Carnero, mientras aseguraba que ha llegado la hora de los gobiernos de proximidad y de que éstos afronten «con empuje y decisión», y desde la responsabilidad y la confianza de los vecinos, su compromiso en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos «objetivo último de nuestra razón de ser», finalizaba.

Cuando el político se sentía respetado

Uno de los actos más emotivos de la jornada era el que se celebraba en León. Allí, el alcalde Antonio Silván mantenía un encuentro con los concejales de la primera corporación municipal de León de la Democracia. Y si en algo coincidían todos los presentes era en el orgullo que sentían en aquella época por representar a sus vecinos y el respeto que éstos les tenían. Y respecto a la situación actual hoy, echan de menos la dignidad de la política.