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Un empresario salmantino lucha por abrir salas de cine en pueblos de Castilla y León

Joaquín Fuentes lleva 28 años llevando estrenos a las salas que regenta de la denominada «España vacía»

  • El empresario Joaquín Fuentes junto a su hijo Alberto y su empleados Josué en la taquilla del cine de Peñaranda de Bracamonte, que regenta desde hace casi 30 años
    El empresario Joaquín Fuentes junto a su hijo Alberto y su empleados Josué en la taquilla del cine de Peñaranda de Bracamonte, que regenta desde hace casi 30 años /

    Miriam Chacón/Ical

Valladolid.

Tiempo de lectura 4 min.

20 de enero de 2019. 21:05h

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L. Magdaleno.  Valladolid. 21/1/2019

Podría tratarse de una película o de un chiste poco creíble, pero es real. Todavía existe quien cree en los cines rurales y quien apuesta por llevar los mejores estrenos a salas en los pueblos de la denominada «España vacía». Este es el caso de Joaquín Fuentes, un empresario salmantino al frente de Proyecfilm que, en sus 28 años de trayectoria en el sector, ha logrado abrir 16 cines en Castilla y León y otras Comunidades.

Nació en un cine de verano en Piedralaves (Soria) y heredó la pasión por el séptimo arte de su padre, quien trabajaba de operador de proyector. Desde entonces, creció vinculado siempre al cine rural, cuya primera aventura emprendedora comenzó en Guijuelo. Tuvo que cerrar en 1998 porque mientras él invertía en películas de estreno, los bares del pueblo se las ponían a sus clientes en cinta de vídeo.

El cambio llegó con las películas digitales, que le han permitido crecer poco a poco. Su gran éxito y su orgullo es el cine Calderón de la salmantina Peñaranda de Bracamonte, donde sigue trabajando los fines de semana junto con su mujer en la taquilla y cortando entradas.

Su principal objetivo, como él mismo reconoce a LA RAZÓN, no es tanto hacer negocio, como sí «prestar un servicio». Busca acercar a los pueblos largometrajes de carácter familiar para que tanto los más jóvenes como los adultos los disfruten.

En la Región dirige o gestiona siete salas además de la salmantina en Astorga, Cuéllar, Almazán, Barco de Ávila, Sotillo de la Adrada y Peñafiel.

Si bien Fuentes reconoce que en este tiempo la empresa se ha llevado algunos «chascos» y que hay pases donde solo van dos personas «con la poca rentabilidad que tiene», afirma que cuenta con un modelo que funciona.

Algunas salas, como la de Peñaranda, se mantiene mediante un convenio con el Ayuntamiento de la localidad, que se encarga de la mayor parte de los gastos y rehabilita los edificios. Otro formato es el de gestionar cines con propietarios privados, como el de la capital maragata.

La dirección de estos espacios de proyección no es sencilla. Cada lunes Joaquín y su hijo Alberto piensan qué películas pasar el siguiente fin de semana en cada una de sus salas. Deben tener presentes tanto las exigencias de las distribuidoras como las características de cada pueblo y no siempre aciertan. Ni tan siquiera ser un éxito de taquilla nacional garantiza el éxito, como pasó con «Yucatán» o «La sombra de la Ley» que «casi nadie vino a ver».

A pesar de que cada poco tiempo aparece una nueva amenaza a su negocio -la televisión, el VHS, Internet, Netflix- los Fuentes saben mantenerse. No todos los pueblos les valen para abrir un cine. Buscan aquellos con más de 5.000 habitantes y lejos de la capital de provincia, para que los vecinos no opten por «las grandes salas comerciales».

Por el momento, el negocio de este salmantino goza de buena salud y ya tiene el ojo puesto en otros municipios a los que llevar la magia del séptimo arte y el olor de las palomitas.

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