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Ada Colau repite como alcaldesa de Barcelona

La líder de BComú mantiene la vara de mando gracias a los apoyos del PSC y de la mitad del grupo municipal de Valls

  • Ada Colau saluda a Manuel Valls en su toma de posesión como alcaldesa de Barcelona/Reuters
    Ada Colau saluda a Manuel Valls en su toma de posesión como alcaldesa de Barcelona/Reuters

Tiempo de lectura 4 min.

15 de junio de 2019. 21:40h

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Javier Gallego 15/6/2019

Contra la tradición, Ada Colau ha revalidado la alcaldía de Barcelona. La líder de BComú, apoyada por el PSC y Manuel Valls, ha sido reelegida esta tarde y ha arrebatado el Ayuntamiento de la capital catalana al independentismo. Hasta ahora, en Barcelona había gobernado siempre la lista más votada, pero el pacto con los socialistas y los tres votos “regalados” de Valls le han permitido fraguar una mayoría alternativa y retener la vara de mando. El ex primer ministro francés, que atesora un grupo municipal con seis ediles, solo le ha prestado tres votos para lograr la investidura.

Las elecciones del 26 de mayo arrojaron un empate a 10 concejales entre Colau y Ernest Maragall, aunque en votos ganó ERC. La líder de BComú impulsó una consulta entre las bases para decidir qué rumbo tomar: si apostaba por un pacto con el PSC con ella como alcaldesa o un pacto con los republicanos con Maragall como alcalde. La militancia se inclinó por amplia mayoría (71 por ciento) por el acuerdo con el PSC.

Colau, lejos de exhibir una gran euforia tras ser investida, se ha mostrado incómoda con las circunstancias. Así lo ha reconocido más tarde en su intervención: “No es un día ciertamente feliz. Es una investidura difícil”. Desde fuera, en la plaza Sant Jaume, tomada por el independentismo y desde donde se ha proyectado la sesión plenaria, la líder de BComú ha sido abucheada cada vez que ha tomado la palabra. Para tratar de calmar la ira separatista, la alcaldesa de Barcelona no ha tenido más remedio que anunciar su primer guiño: colocar de nuevo el lazo amarillo en la fachada del Ayuntamiento de Barcelona si así lo acuerda la Junta de Portavoces. Por tanto, será una decisión que puede suscitar el primer choque con sus socios, el PSC, con quien deben negociar durante los próximos días los detalles del gobierno de coalición. “No seré una alcaldesa independentista ni antiindependentista”, ha afirmado Colau.

En todo caso, más allá de los gestos, parece difícil acercar posturas con el independentismo a tenor de las críticas vertidas por Joaquim Forn y Maragall. Una circunstancia que augura también una legislatura complicada para Colau ya que se estrecha su margen para buscar complicidades más allá de los grupos que le han encumbrado. El primero en tomar la palabra ha sido Forn, que ha obtenido el permiso para poder acudir a la sesión constitutiva y ha acusado a Colau de ser “el instrumento útil de los poderosos contra los que hace campaña”, en alusión a los votos de Valls. Por su lado, Maragall ha cerrado, por el momento, todas las puertas a Colau: “No seremos aliados dóciles. Hoy no nos tiendan la mano”.

Valls, que ha negado el saludo a Quim Torra en el tradicional acto de recepción a los concejales que se organiza en el Palau de la Generalitat, se ha mostrado contundente con el independentismo y ha argumentado que ha apoyado a Colau para evitar que haya un alcalde que ponga la ciudad “al servicio de la causa”, como anunció desde el primer momento Maragall. “Le he votado sin condiciones ni conversaciones, para evitar a un alcalde que ponía la ciudad al servicio de la causa”, ha señalado, justificando su voto. También ha sido abroncado por el independentismo en la propia sala del Pleno cuando se ha dirigido a Forn y ha asegurado que en España “no hay presos políticos”. Finalmente, Collboni ha apelado a tender puentes y al diálogo mientras que el líder del PP ha avisado a Torra de que “se ha acabado”. “Barcelona es una ciudad cosmopolita”, ha asegurado.

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