Política

Carla Romagosa «Tener la menopausia con 39 años fue un jarro de agua fría»

«Me dijeron que tenía un 5% de posibilidades de ser madre con mis óvulos»

Carla Romagosa posa con su libro
Carla Romagosa posa con su libro

La escritora acaba de publicar un libro en el que relata su experiencia con la menopausia: «Mi amiga Meno y yo», publicado por Navona Editorial en castellano y Angle Editorial en catalán.

Menopausia es una palabra fea. No tiene la sonoridad de cucurucho y no transmite diversión ni glamour. Aunque sea un cultismo que inventó unn doctor francés en el siglo XIX uniendo dos vocablos griegos: «men», que quiere decir mes, y «pausis», que significa pausa o cese. Lo del mes se explica porque la menstruación está ligada a los ciclos lunares y la menopausia es el resultado de la retirada del periodo menstrual. Esto pasa cuando el cuerpo de la mujer deja de producir estrógenos y se reduce la progesterona, la principal hormona reproductiva. Como consecuencia, las mujeres dejan atrás la edad fértil, un cambio que tiene implicaciones físicas y psicológicas en la mujer. Pero aunque todas las mujeres tarde o temprano, normalmente entre lo 45 y los 55 años, acaban viviendo este proceso, no se habla de la menopausia. Hay excepciones. Una es Gwyneth Paltrow. La actriz ofrece una línea de productos para mujeres que viven esta etapa y habla sin tapujos en un vídeo colgado en Instagram que tiene más de 125.000 reproducciones. Puede que hablar de menopausia no suene glamouroso, pero interesa. Dice Paltrow que faltan mujeres referentes con menopausia. ¿Quién se atreve a dar el paso? Carla Romagosa levanta la mano.

Ocho meses después del 8-M, surfeando la cuarta ola del movimiento feminista que lucha contra la violencia de género y por la paridad real, Romagosa (Barcelona, 1974) acaba de publicar un libro en el que relata su experiencia con la menopausia: «Mi amiga Meno y yo», publicado por Navona Editorial en castellano y Angle Editorial en catalán, e ilustrado por Roger Padilla. Comparte con Paltrow el sentido del humor con el que afronta los cambios vitales que le ha traido este nuevo periodo. «Sofocos, migrañas, aumento de peso, cambios de humor bruscos... y también creatividad y libertad». Pero mientras la actriz tiene 46 años, Romagosa sólo tenía 39 años cuando le diagnosticaron una menopausia precoz. Sí, la menopausia puede sorprender antes de los 40, cuando tras conseguir una vida laboral medianamente estable, una decide que es buen momento para ser madre. A Romagosa le dijeron que tenía menopausia precoz cuando visitó una clínica de reproducción asistida para tener un hijo. Acababa de romper con su pareja y se había animado a ser madre soltera. Pero le dijeron que no tenía óvulos, le hicieron pruebas y le dieron el diagnótico. «Fue un jarro de agua fría», admite. «Me dijeron que tenía un 5% de posibilidades de ser madre con mis propios óvulos».

Romagosa, que ha trabajado en una multinacional de perfumes oliendo aromas en París y Londres, ha vivido en Venezuela, Colombia y República Dominicana y ha cruzado a nado el Orinoco, a estas alturas de la vida, había aprendido de sabios y viejos que hay que escuchar al cuerpo y que no vale la pena perder el tiempo preocupándote por lo que no está bajo tu control. Optó por tratar de comprender qué le estaba pasando. «No sabía nada de la menopausia. Nadie me había hablado», lamenta. Y este es uno de los motivos que le empujó a escribir un libro, «para compartir el conocimiento que he adquirido y ayudar a otras mujeres». La otra razón es para informar a mi gente, familia y amigos, de lo qué me estaba pasando y cómo lo estaba viviendo.