Cementerio de flores en la Rambla

En la imagen, las esquelas que tienen colgadas la mayoría de las paradas
En la imagen, las esquelas que tienen colgadas la mayoría de las paradas

Pasear estos días por la Ramblas resulta algo tétrico. Trece de las 16 paradas de flores del turístico paseo barcelonés exhiben en un lugar bien visible pancartas que simulan esquelas en tres idiomas para denunciar la precaria situación que atraviesan estos puestos por lo que consideran una falta de consideración por parte del Ayuntamiento.

«Tenga presente en sus oraciones a las floristas de la Rambla, que morirán próximamente por la intransigencia de CiU y la incomprensión del Ayuntamiento tras una masiva indigestión de turismo. Los funerales tendrán lugar tan pronto como sean efectivas las sanciones a las floristas de la Rambla por parte del Ayuntamiento». Este es el enunciado de las pancartas que cubren el espacio que hasta el pasado día 15 ocupaban los souvenirs a bajo precio que estos puestos comerciaban de forma ilícita y que a partir de entonces han tenido que retirar ante la política sancionadora del Ayuntamiento.

El conflicto entre estos tradicionales comercios de La Rambla y el Consistorio se inició con la puesta en marcha hace año y medio del Pla Cor, un proyecto de intervención integral de La Rambla con el objetivo de recuperar este importante eje para los vecinos y los barceloneses. Entre las iniciativas municipales figuraba la voluntad de encontrar una solución para mejorar la situación de las paradas de floristas, que son consideras patrimonio de la ciudad. Ahora, el objetivo es diseñar un plan para que los floristas retiren de su oferta los souvenirs a bajo precio, que la ordenanza sobre mercados que regula estos comercios no contempla como productos que éstos puedan vender, y procurar así que estos tradicionales y emblemáticos comercios mantengan intacta su idiosincrasia y personalidad y se ciñan a la normativa . Y es entonces cuando surgen las desavenencias entre Ayuntamiento y floristas.

Posturas antagónicas

Mientras el Consistorio considera que estos establecimientos deben cumplir la ordenanza, que limita su oferta a plantas, flores y semillas, los propietarios de las floristerías aseguran que con la venta de estos productos exclusivamente no pueden subsistir. «El 85 por ciento de la gente que pasa por La Rambla son turistas y éstos no compran flores. No podemos vivir sólo de las plantas y semillas, por lo que hace 6 o 7 años nos pusimos a vender de forma paulatina productos extras destinados a la única demanda que hay, los turistas y desde entonces dedicamos el 20 por ciento del espacio de nuestra parada a vender souvenirs», explica José Moyá, presidente de la Asociación de Floristas de La Rambla.

Con la puesta en marcha del Pla Cor, los floristas expusieron sus inquietudes e hicieron llegar su petición de diversificar la oferta a la concejala del distrito Mercè Homs. La respuesta del Ayuntamiento fue la de aceptar parcialmente esa diversificación: los floristas podrían vender souvenirs, siempre y cuando éstos cumplan unos requisitos mínimos de calidad y estética. Por ello, desde el Consistorio se decidió crear una marca propia, «Rambla de las Flores», para la cual se han diseñado productos específicos a partir de los dibujos creados por los estudiantes de la Massana, relacionados siempre con las flores y plantas y con La Rambla, los cuales son los únicos que los floristas podrían comercializar.

El problema, a juicio de los floristas de La Rambla, es que estos productos son caros, multiplican por 4 y hasta por 5 el precio de los que ellos estaban vendiendo, por lo que consideran que no tendrían salida. «Por La Rambla pasa turismo barato y no están dispuestos a pagar 20 euros por un pañuelo o 5€ por un imán», asegura Moyá, quien señala que «nos negamos a vender única y exclusivamente los productos de la marca 'Rambla de las Flores'». «La negativa no viene porque rechacemos los productos del Ayuntamiento, sino porque creemos que nuestros compradores buscan productos baratos y que éstos no se venderían. Además, sólo por adquirir esos productos para vender, el consistorio nos hace poner 2000 euros, y ¿qué pasa si luego va mal», aclara Moyá, quien denuncia que «ni siquiera nos dan un período de prueba».

Así la propuesta de los 13 floristas de La Rambla asociados es que «se regularice la situación y se modifique la ordenanza, que en este sentido no ha sido modificada desde que se redactara en 1967, de manera que nos permitiera vender un 20 por ciento de productos extras, que no estén asociados con las flores».

«La ordenanza de 1967 debe recoger las particularidades de La Rambla de 2013 sin que se pierda la esencia de las paradas», reclama Moyà. «Estamos dispuestos a retirar parte de los souvenirs que vendemos actualmente para ofertar los productos que propone el Ayuntamiento, que deberían cedernos a depósito, y, tras un año de prueba, valorar que es lo que realmente quiere el cliente», señala el presidente de la asociación, y admite que «quizá estamos equivocados y los productos de la marca 'Rambla de las Flores' se vendan bien».