Barcelona

Colau se queda sola y pierde la cuestión de confianza

Reta a la oposición a encontrar en 30 días otro candidato. Si no hay alternativa quedaría ratificada y los Presupuestos aprobados.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colaularazon

Reta a la oposición a encontrar en 30 días otro candidato. Si no hay alternativa quedaría ratificada y los Presupuestos aprobados.

Tal y como preveía el guión, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha intercambiado un pleno municipal de escarnio público para aprobar los presupuestos de la ciudad por la puerta de atrás. Así que de confianza, Colau tiene poca. El pleno extraordinario convocado ayer por la alcaldesa supone el disparo de salida para que la oposición encuentre un candidato alternativo en los próximos 30 días. De no ser así, los más probable, Colau quedaría ratificada en el cargo con los presupuestos bajo el brazo. Eso sí, con los votos de los apenas once concejales, de 41, que BComú tiene en el Ayuntamiento de Barcelona. De hecho, en los mentideros municipales se escuchaba ayer que la moción de confianza era su opción preferida desde el principio y que las negociaciones de las últimas semanas no han sido nada más que un gesto de cara a la galería.

Así las cosas, Colau perdió ayer la moción de confianza, 30 votos en contra y once a favor. Por lo que se activa el mecanismo para que la oposición presente en 30 días una moción de censura con un calendario alternativo. Lo que significaría poner de acuerdo, por ejemplo, a PP y C’s con el PDeCAT o ERC. Las dificultades, pues, parecen insalvables. No en vano, los propios partidos de la oposición han descartado este extremo. La alcaldesa, consciente de la situación, retó a la oposición a dialogar entre ellos para encontrar una alternativa. Eso no evitó, como ya ocurriera el año pasado, que el pleno se convirtiera en un reguero de críticas hacia la alcaldesa por su escasa capacidad de diálogo. Esta argucia legal no es nueva. Colau ya tuvo que hacer uso de la moción de censura el año pasado para aprobar los presupuestos, pero fue el ex alcalde Xavier Trias quien la inauguró ante la tremenda atomización, hasta siete partidos lo componen, del pleno municipal.

Entre las voces más críticas con la alcaldesa destacaron las del PDeCAT y ERC, que hace apenas una semana se abstuvieron en la votación previa del presupuesto tras semanas de negociaciones, y ayer votaron en contra. «No confiamos en ustedes; vinieron con unas intenciones y han fracasado. No tenemos ni idea de lo que quieren hacer, todo lo que han hecho en dos años y medio es pararlo todo», dijo Xavier Trias (PDeCAT). Desde ERC, Alfred Bosch recriminó a Colau que sea «la ingobernabilidad» personificada y sentenció con contundencia: «Empiecen a pensar en dejarlo» con las municipales de 2019, porque «para restaurar confianza y esperanza lo que hace falta es cambiar la alcaldía de esta ciudad». El primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, les recriminó que den lecciones de estabilidad dos partidos que «han llevado el país contra las rocas».

La sombra de las elecciones municipales empieza a notarse, y mucho, con unas encuestas que auguran un triple empate entre BComú, ERC y C’s sin descartar del todo al PDeCat. De hecho, desde el partido naranja, Carina Mejías aseguró que, tal y como ocurrió en el pleno, «hoy muchos barceloneses no renovarían la confianza» en la alcaldesa por la gestión municipal. El socialista Jaume Collboni, ex socio de gobierno de Colau, afirmó que «no se pueden resolver los problemas de los barceloneses cuando el problema es el gobierno». Y describió a una alcaldesa «más sola y aislada que nunca».

Alberto Fernández (PP), a su vez, dijo que visto el resultado de la votación, Colau debería dimitir porque «gobierna por decreto y sin diálogo». Y añadió que el saldo del pleno de ayer son «unos presupuestos aprobados y una alcaldesa reprobada», en su opinión porque es «muda en proyectos y manirrota en gestos».

Desde la CUP, Eulalia Reguant recriminó al gobierno que ya tuvieran en la cuestión de confianza su «opción preferida», y reprochó que el equipo de Colau priorice en la gestión municipal «no pongan a los vecinos en el centro». El concejal no adscrito, Gerard Ardanuy, defendió un voto en contra «constructivo, no contra nadie» para seguir hablando con el gobierno. La votación se hizo nominal, es decir que cada concejal expresó el sentido del voto en voz alta. Hubo 30 votos en contra (toda la oposición) y sólo BComú votó a favor.

Con la cuestión de confianza activada, comienza la cuenta atrás para la imposible misión de encontrar un candidato alternativo en 30 días.