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Collboni rechaza una reunión con Maragall y redobla la presión sobre Colau

El líder socialista cierra la puerta a la negociación con Esquerra y obliga a la líder de BComú a escoger compañía

  • Collboni, junto a Laia Bonet en la sala de prensa de la sede del PSC
    Collboni, junto a Laia Bonet en la sala de prensa de la sede del PSC /

    EP

Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

03 de junio de 2019. 21:42h

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Javier Gallego Barcelona. 3/6/2019

Ada Colau está abocada a decidir. Su voluntad es un acuerdo de legislatura a tres, que incluya a ERC y PSC, pero la creciente tensión entre ambas formaciones ha enterrado esta posibilidad y redobla la presión sobre la líder de BComú, que deberá tomar una decisión que no admite ambages y que marcará su futuro político: deberá determinar si se alía con el independentismo –dejando a los «comunes» sin su principal bastión– o el constitucionalismo –que le permitiría mantener la alcaldía de Barcelona y darle algo de vuelo a un espacio político que ha entrado en barrena–. Por si Colau albergaba alguna duda, tanto Esquerra como los socialistas se han reafirmado hoy en sus vetos cruzados y las circunstancias parecen abonar de nuevo la dinámica de bloques –que se había diluido ligeramente durante estos últimos meses–, un contexto que magnificaría aún más la decisión que acabe tomando –aunque también es cierto que cualquier acuerdo debe ser refrendado por las bases–.

Los vetos entre ambos partidos no han impedido que Ernest Maragall se haya descolgado con una propuesta –avanzada por «NacióDigital»– para mantener una reunión con Jaume Collboni bajo el objetivo de «contrastar» en qué punto se encuentra cada formación. Una maniobra, también, que podría dejar constancia de las distancias que separan a cada partido y demostrar la inviabilidad del pacto, añadiendo de esta manera todavía más presión sobre Colau.

Sin embargo, el PSC, que busca marcar toda distancia posible con el independentismo, ha rechazado el encuentro. Los socialistas, que han acentuado aún más sus desconfianzas con Esquerra –más si cabe después del veto a Miquel Iceta para ser senador– y que están ahora en condiciones de pelear por volver a ser la primera fuerza política en Cataluña –en las generales, europeas y municipales quedaron como segundo partido más votado–, no quieren dar margen a la duda: no están dispuestos a fotografiarse con ERC y prefieren mantenerse como alternativa. Así, en la carta remitida por Collboni a Maragall, se recuerda el compromiso que el PSC contrajo con sus electores de «no subordinar la ciudad al proceso independentista»: «Es en este sentido que hoy mismo, hemos hecho público el inicio de negociaciones con BComú para la configuración de un gobierno progresista y no subordinado al proceso; y este será el planteamiento que defenderemos». Pasado el pleno de investidura, añade la carta, el PSC sí que se abrirá al diálogo «sin exclusiones» para abordar acuerdos en materia de transporte, seguridad, vivienda o la deuda social del Govern con el Ayuntamiento de Barcelona.

Pero la tensión entre ERC y el PSC, que se arrastra desde el bloqueo de los Presupuestos Generales del Estado, no solo obedece a la pugna que están manteniendo ambas formaciones por la alcaldía de Barcelona, sino también por el juicio del «procés». Así, esta mañana, la portavoz de ERC, Marta Vilalta, ha acusado a los socialistas de ser «cómplices de la represión», tras conocerse que la Fiscalía y la Abogacía del Estado mantienen sus acusaciones y enfrentan, por ejemplo, a Oriol Junqueras a una pena de hasta 25 años por delito de rebelión. De esta manera, el juicio a los líderes independentistas, en su recta final, y la sentencia, prevista para después de verano, dinamitan cualquier opción de retomar la vía de diálogo entre Gobierno y Govern y un acercamiento entre ERC y PSC.

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