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Eina diseña sus 50 años

La mítica escuela ha celebrado medio siglo de vida estrenando documental sobre su historia

  • Una institución de referencia. Una imagen del Palacio de Sentmenat, sede actual de Eina
    Una institución de referencia. Una imagen del Palacio de Sentmenat, sede actual de Eina

Tiempo de lectura 2 min.

27 de marzo de 2018. 08:11h

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Víctor Fernández 27/3/2018

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El nombre de Eina está vinculado con la creación artística contemporánea. Eso es algo que han querido transmitir desde sus aulas, una aventura educativa y creativa que comenzó a andar en 1967. En estos días, Eina ha conmemorado su medio siglo de andadura con una serie de actividades, entre ellas el estreno de «EINA, L’Esperit contemporani», un inteligente documental, dirigido por Poldo Pomés, en el que se recorre su historia, pero también los retos de una escuela de diseño que ha acogido a alumnos como Javier Mariscal o Antoni Arola, y a profesores irrepetibles como Albert Ràfols-Casamada, Maria Girona, Federico Correa o Román Gubern.

Todo empezó precisamente por culpa de este último, cuando en 1966 Gubern daba clases de cine en la Escuela Elisava donde proyectó «The Innocents», de Jack Clayton, una adaptación de «Otra vuelta de tuerca» con guion de William Archibald y Truman Capote. Aquello fue un escándalo que provocó el despido del profesor. Pero no se fue solo porque lo acompañaron el resto de profesores, los mismos con los que empezó a andar Eina en la Casa Manuel Dolcet, en Vallvidrera. Cada uno de los profesores de Eina puso mil pesetas de ese tiempo para poder arrancar ese proyecto. Eina se convirtió, como dice el el ex alumno de la casa y hoy reconocido arquitecto Juli Capella en el documental de Pomés, «en una isla, como un faro alejado de la ciudad, en el que te encontrabas a los mejores. Esa concentración de talento fue fascinante para alguien joven como yo». Entre aquellos que se convirtieron en maestros de esa casa destaca el arquitecto Federico Correa. De él apunta Beth Galí en «EINA, L’Esperit contemporani» que «era un choque verlo aquí. Él llegaba con su abrigo de piel de camello, sin quitarse los guantes en esa torre en la que hacía un frío que pelaba. Se nos metía en el bolsillo porque él mismo se hacía preguntas».

La escuela instaló su sede en los años 90 en el barcelonés Palau Sentmenat de Pedralbes. En la actualidad, Eina depende de una fundación autónoma que se encarga velar para que prevalezca su carácter singular como centro cultural de referencia. Igualmente, como centro universitario, está adscrito a la Universitat Autònoma de Barcelona, y pasan por sus aulas unos 400 alumnos.

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