El cineasta con el ceño fruncido

El Arts Santa Mónica dedica una exposición al portugués José María Nunes, el director de cine «indignado» de la Escuela de Barcelona

Una visitante ante una de las vitrinas de la exposición donde se muestran las diferentes facetas políticas y creativas del cineastas
Una visitante ante una de las vitrinas de la exposición donde se muestran las diferentes facetas políticas y creativas del cineastas

El Arts Santa Mónica dedica una exposición al portugués José María Nunes, el director de cine «indignado» de la Escuela de Barcelona.

La obra cinematográfica de José María Nunes es como una bofetada llena de indignación y vergüenza. El espectador sólo puede hacer dos cosas, bajar la cabeza, trastornado, o subirla orgulloso, sabiendo que ha de reaccionar. Nunes no utiliza complejos tratamientos narrativos, ni siquiera le importaba contar historias. Lo suyo era hablar directamente, con honestidad, documentar con una cámara lo que sucedía y dejar que el discurso entrase directo, sin retórica, al espectador. Este cineasta portugués, que llegó de niño a la Barcelona de posguerra, era la voz de la conciencia de la famosa Escuela de Barcelona y su obra, lejos de quedar sólo como documento de un tiempo y un lugar, ha ganado con el tiempo y se revalora.

No es de extrañar que en el Arts Santa Mònica acojan hasta el 2 de octubre la exposición «Nunes. Más allá del tiempo», una retrospectiva de todo su trabajo, tanto fílmico, con carteles, fotografías, proyecciones de momentos clave de sus películas, etc, como con la base que daba valor y movimiento a su cámara, su pensamiento humanista, con decenas de frases suyas escritas en las paredes.

Todas las palabras de Nunes parecían dichas con un altavoz; «A la gente le gusta los mundos falsos que lo aturde, que lo aliena, que lo idiotiza». Él prefería los mundos verdaderos que lo vigorizaban, indignaban, lo ilustraban. Es decir, mejor un mundo horrible del que rebelarse que un mundo maravilloso donde descansar. Él antes que el mundo, como todo buen anarquista.

Pasearse por las salas del Arts Santa Mónica es entrar en la particular y genial forma de pensar de este creador, un protoindignado con un talento único para hacer del vicio virtud. «Este país solamente tiene una posibilidad de recuperarse: la indignación», decía ya en 1983.

Nunes hizo de todo dentro de la industria hasta que en 1957 debutó en la dirección con «Mañana». Pronto, auspiciado por la libertad de los autores de la nouvelle vague, cierra filas contra los esquemas fijos y se enfrenta con el pilar del «stroytelling», el argumento. Con «No dispares contra mí» hace un relato policíaco sui generis en 1961 y con «Noche de vino tinto», su obra maestra de 1966, encuentra su voz personal e intrasferible para trasladar el infierno dinámico de su pensamiento a la gran pantalla, como no con vino y en un bar.

La Filmoteca complementa la exposición con el pase de alguna de sus obras. El día 21, a las 18.30 horas, se proyectará una versión íntegra y restaurada de «Mañana», una de esas películas que hacen de Barcelona una experiencia sucia y vital y que convierte a sus habitantes en títeres empujados por su furia. Mañana se proyectará el «Santa Rosalía con Castellbisbal», filmación de Joan Vall en el que José María Nunes habla sobre su forma de pensar y de crear. Por último, en el Koitton Club, se realizará una mesa redonda a partir de la película «Noche de vino tinto».