El odio a la felicidad y la belleza de Eddie Carbone

El Teatre Romea recupera el clásico de Arthur Miller «Panorama des del pont»

Marina Salas y Eduard Fernández protagonizan la obra
Marina Salas y Eduard Fernández protagonizan la obra

Los edificios estaban infestados de chinches. Las moscas aparecían al amaneces y no desaparecian hasta las últimas horas de la tarde, cuando los mosquitos entraban en tromba. América, la tierra de las oportunidades, el sueño de tantos y tantos inmigrantes, no era más que un desierto gobernado por insectos, en los que la gente se agrupaba unos contra otros, sin espacio, sin respiración, sin posibilidad de soledad o abrigo privado. Ese era Nueva York, ese era el panorama desde el puente, y allí vivían monstruos.

El Teatre Romea recupera un gran clásico del teatro contemporáneo, «Panorama des del Pont», de Arthur Miller, que ganó su segundo Pulitzer con esta asfixiante historia de obsesión y venganza. Porque no hay mayor insulto y pecado que la belleza en el infierno y quien se atreva a mostrarla ha de pagar.

La historia, que se convirtió en una estupenda película en 1962 de la mano de Sidney Lumet, nos presenta a uno de esos monstruos capaz de mirarse al espejo y sentir frustración y odio por todos aquellos que lo ven así, y todos lo ven así. Ese monstruo es Eddie Carbone, que tiene una coz por voz y que vive bajo el puente de Brooklyn junto a su mujer y su sobrina, Catherine, por la que no puede dejar de sentir un amor prohibido. La aparición en su casa de dos jóvenes inmigrantes, bellos también como Catherine, jóvenes, entusiastas, sin ese odio por sí mismo, hará que poco a poco pierda el control de sus impulsos y deje salir ese monstruo que en poco se diferencia a los chinces, las moscas y los mosquitos que son el auténtico panorama del inmigrante.

Eduardo Fernández es aquí este Eddie Carbone, personaje a la altura por su brutalidad del Stanley de «Un travía llamado deseo», en un elenco que incluye a Marina Salas como Catherine, Mercè Pons como la mujer de Carbone, Marcel Borras como el joven inmigrante y Jordi Martínez como Alferi, el abogado de la familia, que actúa como el narrador de esta triste historia.

La gran apuesta aquí es que la dirección la firma el actor, dramaturgo y director de cine George Lavaudant. «Eddie es un monstruo lamentable. con un horrible conflicto interno, capaz de llegar a traicionar sus propios valores fundamentales para llegar hacia su propio límite», aseguró ayer el director en la presentación del montaje, que estará en el Romea cuatro semans.

Fernández se ha volcado en un personaje complejo, lleno de contradicciones, en conflicto tanto o más violento consigo mismo como con los demás. «Una vez que haces un personaje, juzgarlo es demasiado, me basta con hacerlo. Eddie es tosco, que no soporta la alegría y la felicidad ajenas», aseguró el actor.

La puesta en escena huye del realismo al uso y presenta una especie de caja negra «donde los personajes se mueven en un espacio muy puro, muy limpio y desnudo», dijo Lavaudant.

Dónde: Teatre Romea. C/ Hospital, 54. Cuándo: Del 2 de febrero al 10 de abril. Cuánto: 18/26 euros.

Barcelona adora a Miller

Las obras de Arthur Miller han caído con lenta rutina en las carteleras teatrales barcelonesas. Lejos queda ya «Tots eren els meus fills», también en el Romea, y con traducción de Quim Monzó, en el 1999 o la aplaudida versión de «Panorama des del pont» en el TNC en 206 o «Mort d’un viatjant», en el Lliure en 2009.