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El ojo de Nueva York

La Fundació Foto Colectania dedica una retrospectiva a la obra de Saul Leiter

  • «Jean Pearson», una bellísima fotografía del maestro
    «Jean Pearson», una bellísima fotografía del maestro

Tiempo de lectura 4 min.

28 de junio de 2018. 08:28h

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Víctor Fernández Barcelona. 28/6/2018

Saul Leiter es uno de los grandes nombres de la fotografía estadounidense, un artista que supo retratar a Nueva York alejándose de los tópicos y haciendo de la calle su escenario predilecto. La riqueza de su trabajo se extiende tanto al color como al blanco y negro, algo que se puede constatar en una exposición que desde mañana puede verse en la Fundació Foto Colectania.

A partir de una selección de 130 fotogtrafías procedentes de la fundación que lleva el nombre del artista en Estados Unidos, podemos conocer a un autor que tuvo un reconocimiento tardío, tras conocer el éxito en los 60 y los 70 trabajando en revistas de moda. Las imágenes han sido escogidas por Roger Szmulewicz con la colaboración de Margit Erb, directora de la Saul Leiter Foundation. «Ha sido una selección muy cuidadosa, con algunas fotografías inéditas», comentó ayer el comisario de la muestra durante la presentación de la misma.

Una de las particularidades de lo que podemos ver en Foto Colectania es que nos podemos hacer una idea más o menos completa de lo que es el personal universo de Leiter, un autor que compaginó tanto la fotografía como la pintura, su primera obsesión. En este sentido, se recogen 70 imágenes en color capturadas con su Leiter. Es un trabajo de una inusual fuerza expresiva, con escenas captadas con rapidez, de manera inmediata y espontánea, a veces jugando con el elemento pictórico. Todo ello con un escenario único y que es la ciudad de los rascacielos y sus rincones.

Igualmente en Barcelona tenemos la oportunidad de contemplar también algunas de sus fotografías en Barcelona, un total de 44 en blanco y negro en las que, además de Nueva York, nos encontramos con retratos íntimos y desnudos. La exposición también tiene un espacio para el trabajo que Leiter desarrolló en algunas importantes cabeceras dedicadas a la moda como «Vogue», «Esquire», «Elle» y «Harper's Bazaar».

Leiter nunca fue un artista interesado en el reconocmiento. Lo primero para él era su trabajo, ponerse delante de una cámara o, como pasaría al final de su vida, ante el caballete. Sin embargo, sí exhibió algunas de sus fotografías en 1953 en el MOMA de Nueva York formando parte de una exposición colectiva organizada por Edward Steichen. A este respecto, Szmulewicz puntualizó que «aparte de su exitosa carrera de los años 60 y 70 en el mundo de la moda, su trabajo permaneció prácticamente desconocido hasta hace bien poco».

Margit Erb tuvo un contacto directo con Leiter y fue una testigo privilegiada del renacer del interés por su fotografía. «Afrontó esa fama con total indiferencia. No quería conceder entrevistas y se dio el caso que Annie Leibovitz lo quería retratar para las páginas de “Vanity Fair”. Él se negó», explicó Leiter.

El ojo de Nueva York, él hombre que fue reivindicado por su amigo Richard Avedon, aseguraba que «tengo en mucha estima ciertas nociones de la belleza a pesar de que para algunos esta es una idea anticuada. Algunos fotógrafos piensan que al tomar imágenes de la desgracia humana están abordando un problema serio. Yo no creo que la desgracia sea más profunda que la felicidad». Su mirada, casi de expresionista abstracto, el tipo de pintura que lo apasionaba, le hacía meditar que «me gusta no estar seguro de lo que uno no ve. No sabemos por qué estamos mirando una imagen cuando de reprente descubrimos algo y empezamos a ver. Me agrada esa confusión».

Hasta 2006 no se publicó una monografía dedicada a Saul Leiter,. Titulada «Early Colour», contenía imágenes de los años 40 y 50. Ese hecho lo elevó instantáneamente a la categoría de precursor y maestro de la fotografía en color. Leiter se dedicó toda su vida a fotografiar las calles de Nueva York, especialmente con imágenes cotidianas tomadas en un radio de dos manzanas alrededor de su apartamento del East Village en el que vivió desde los años 50.

Además de fotografías, en Foto Colectania tenemos a la vista alguna de sus cámaras, así como los pinceles y los cuadernos en los que hay algunos fragmentos de su producción artística. Una de las mejores exposiciones que pueden verse y degustarse estos días.

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