El Vall d’Hebron hará arteterapia con obras del MNAC a pacientes con trastornos psicológicos

Empezará con un grupo de 15 mujeres migrantes y refugiadas con estrés postraumático

La mediadora del MNAC, Júlia Lull, mostró una sesión de arteterapia con una de las piezas elegidas por el equipo de psicólogos del Vall d'Hebron y de educadores del MNAC para el proyecto piloto de arteterapia, se trata de «La planchadora» una obra realista de 1930 de Roberto Fernández Balbuena
La mediadora del MNAC, Júlia Lull, mostró una sesión de arteterapia con una de las piezas elegidas por el equipo de psicólogos del Vall d'Hebron y de educadores del MNAC para el proyecto piloto de arteterapia, se trata de «La planchadora» una obra realista de 1930 de Roberto Fernández BalbuenaMiquel González/Shooting

Empezará con un grupo de 15 mujeres migrantes y refugiadas con estrés postraumático.

Tras perder al amigo y esposo, la artista Paula Bonet y la poeta María Leach fusionaron arte y poesía para hablar del duelo y el dolor en una obra única: «No te acabes nunca». También Milena Busquets buscó una salida al dolor tras perder a su madre escribiendo «También esto pasará». Y lo mismo hicieron Delphine Vigan en «Nada se opone a la noche» o Joan Didion con el delicioso «El año del pensamiento mágico», libro con el que se enfrentó al sinsentido tras la muerte de su marido y de su hija. Sus experiencias con la pérdida de un ser querido saltaron de lo particular a lo universal y a través de la literatura todas acaban hablando de tú a tú del dolor. La perdida de un ser querido puede desencadenar un trastorno de estrés postraumático. En el caso de Nancy Candia, fue la pérdida de una madre la que llevó a su médico de cabecera a derivarla a psiquiatría del Hospital Vall d'Hebron. Los griegos ya recetaban literatura para curar el alma, pero a Nancy, su doctora, Marta Sánchez, le ha recetado arte. Será una de las 15 pacientes que en abril empezará terapia psicológica con obras del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).

Hace un año que el Hospital Vall d'Hebron y el MNAC trabajan juntos en una terapia que explora el potencial del arte como medicina. Las conselleras de Salud y de Cultura, Alba Vergés y Laura Borràs, avanzaron ayer algunos detalles de este proyecto piloto junto al director del MNAC, Pepe Serra, el gerente del Vall d'Hebron, Vicenç Martínez, y el jefe del Servicio de Psiquiatría, Josep Antoni Ramos-Quiroga.

Quince mujeres inmigrantes y refugiadas de orígenes diversos con estrés postraumático –cuadro clínico que aparece tras sufrir un trauma comouna agresión sexual y que genera ansiedad, estrés o insomnio–, cambiarán el hospital por el museo durante diez sesiones de dos horas que se celebrarán una vez por semana. Nancy, que hace 17 años emigró de Bolivia a Barcelona es una de estas mujeres. Paralelamente, otro grupo de quince mujeres también con estrés postraumático será tratado sin salir del hospital. Los médicos esperan obtener evidencias científicas de los beneficios del arte en la salud de estas mujeres. Y de ser así, estudiarán ampliar la experiencia a pacientes con TDAH, Autismo o Síndrome de Alcohol Fetal. Apuntaba Ramos-Quiroga que «el 70% de las mujeres inmigrantes que llegan a Cataluña mayores de 15 años cargan con una mochila de violencia de género». El arte también puede salvarlas.

Una mujer de ojos tristes para ayudar a verbalizar traumas

«Unos ojos tristes. Dolor. Una mirada ida que dice estar pensando en otra cosa mientras plancha camisas de hombres, que debe ser el trabajo que hace, pero no le gusta». Es lo que Nancy, una de las mujeres que participará en el proyecto de arteterapia ve en «La Planchadora», de Roberto Fernández Balbuena, una de las obras elegidas por el equipo de Vall d’Hebron y el MNAC. Lo que Nancy expresa es lo que pretende una de las sesiones de Visual Thinking Strategy, lograr que las pacientes verbalicen recuerdos de experiencias traumáticas, que las compartan, que tejan complicidades, reactiven emociones positivas y se empoderen.