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Un nuevo fármaco “made in Barcelona” evita la metástasis y noquea el tumor

El Vall d’Hebron Instituto de Oncología desarrolla un tratamiento que guía al cuerpo a rebelarse contra el cáncer

  • El doctor Joan Seoane empezó hace diez años a investigar una proteína al observar que estaba presente en muchos de los tumores de cerebro que trataba
    El doctor Joan Seoane empezó hace diez años a investigar una proteína al observar que estaba presente en muchos de los tumores de cerebro que trataba /

    Miquel González/Shooting

Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

12 de junio de 2019. 14:53h

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Montse Espanyol Barcelona. 11/6/2019

«Antes de nada, déjame decir que estamos superorgullosos de MSC-1, porque pocas veces pasamos de un descubrimiento en el laboratorio a diseñar un fármaco que puede ayudar los enfermos de cáncer», dice el director del co-Programa de Investigación Preclínica y Traslacional del Vall d' Hebron Instituto de Oncología (VHIO), Joan Seoane, investigador principal del Grupo de Expresión Génica y Cáncer y profesor ICREA. MSC-1 es el fármaco que ha desarrollado el equipo del doctor Seoane en Barcelona y que ha llegado a nivel de ensayo clínico internacional para 40 pacientes del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, el MSKCC de Nueva York y el Princess Margaret de Toronto. Muy resumidamente, MSC-1 despierta al sistema autoinmune para que reconozca a las células tumorales y las elimine. Y más concretamente, evita que las células tumorales se expandan y causen metástasis o recaídas.

Su corta vida es una historia de éxito. Todo empezó hace 10 años. El doctor Seoane era un especialista en tumores cerebrales, sobre todo, en glioblastomas. Observándolos, detectó que estos tumores tienen un alto nivel de una proteína que se llama LIF. E hizo un ejercicio que recomienda a todos los profesionales: «salir de tu especialidad». Se informó de que LIF es una proteína que tiene un papel clave en la evolución. Soluciona un problema que tienen todos los mamíferos, evita que el sistema inmune de la madre ataque al embrión con antígenos del padre cuando se integra en el útero. LIF también ayuda a las células madre embrionarias a proliferar y vela para que el desarrollo del embrión siga los pasos adecuados. De hecho, Seoane cuenta que «las mujeres que tienen una mutación genética en esta proteína no pueden tener hijos, ni siquiera “in vitro”, porque su cuerpo rechaza el embrión».

El cáncer, que es muy astuto, se apropia de las herramientas de LIF para su propio beneficio. Utiliza esta proteína para promover la proliferación de las células madre tumorales y desactivar el sistema inmune.

Seoane explica el papel de LIF como una película de policías y ladrones. En este caso, LIF actúa como el cerebro de los malos, desactiva el sistema de alarma. Concretamente, inhibe el gen CXCL9, el encargado de llamar a la policía del cuerpo humano –las células T– para combatir a los ladrones –las células malignas–. Sin alarmas ni policías, las células cancerígenas acceden al cuerpo y arrasan.

Después de descubrir que LIF tenía un papel en el desarrollo de un cáncer, el equipo del doctor Seoane se preguntó qué pasaría si se bloquea esta proteína. Para obtener la respuesta, se puso manos a la obra y vio que al bloquear LIF en tumores con altos niveles de esta proteína, el sistema inmune se reactiva y llama a las células T –los agentes de policía–, que son capaces de llegar al tumor y destruirlo. Como elimina las células madre tumorales, puede prevenir las metástasis y las recaídas.

Tras comprobar la potencialidad de LIF como diana terapéutica en modelos animales, Seoane creó Mosaic Biomedicals, una «spin-off» del VHIO para desarrollar y trasladar fármacos lo más rápido posible a los pacientes. Con financiación del European Research Council, la Asociación Española Contra el Cáncer, la Fundación FERO y el programa CAIMI del BBVA han desarrollado el MSC-1. Es el primer fármaco de su categoría y se ha desarrollado en Barcelona. Ha llegado ya a ensayo clínico fase I. Y se puede decir ya que es seguro. El próximo año entrará en fase II donde se estudiará su eficacia y combinación con otras terapias. Se ha visto ya que combinado con el fármaco inmunoterapéutico anti-PD1 es capaz de detener el crecimiento del tumor y conseguir que desaparezca, porque juntos general memoria inmunológica. “De alguna manera, el sistema inmune se acuerda del tumor y no aparece aunque reaparezcan las células tumorales”, matizan Mònica Pascual-García y Ester Bonfill, firmantes del estudio y miembros del Grupo de Expresión Génica y Cáncer del VHIO, que dirige Seoane.

Este tratamiento no es válido para todos los tipos de cáncer. Sirve para tumores con altos niveles de LIF como los de páncreas, ovario, próstata, pulmón y glioblastomas, que suelen ser agresivos y de mal pronóstico.

Cambio de paradigma

«No tiene sentido preguntar cuándo se curará el cáncer, porque cada tumor es diferente y actúa como muchas de enfermedades que cambian en el tiempo», reflexiona Joan Seoane. En oncología, hay un cambio de paradigma, no importa dónde está el tumor, sino cómo actúa. Como las células que forman el tumor son distintas y quizás reaccionan a una terapia y a otra no, apuesta por entrenar al sistema inmune, para que sepa detectar a todas las células

malas.

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