Atentado en Barcelona

«En una hora y cuarenta sacamos a 139 heridos de la Rambla»

Habla Dani Martínez, enfermero del SEM

Dani es enfermero de la primera unidad de apoyo vital en llegar a la Rambla / Shooting/Miquel González
Dani es enfermero de la primera unidad de apoyo vital en llegar a la Rambla / Shooting/Miquel Gonzálezlarazon

Dani Martínez estaba en la base que el Servicio de Emergencias Médicas (SEM) tiene en la Vila Olímpica cuando Younes Abouyaaqoub subió con su furgoneta al paseo central de la Rambla a repartir terror.

Dani Martínez estaba en la base que el Servicio de Emergencias Médicas (SEM) tiene en la Vila Olímpica cuando Younes Abouyaaqoub subió con su furgoneta al paseo central de la Rambla a repartir terror. Al recibir el aviso, salieron pintando. «Llegamos a plaza Cataluña en menos de diez minutos», recuerda. Pero no pudieron acceder hasta pasados unos cinco o siete minutos, cuando los Mossos d'Esquadra aseguraron que no había francotiradores. Su trabajo no era fácil. Como enfermero de la primera unidad de apoyo vital en llegar al lugar de los hechos no podía atender a ninguna víctima. Debía evaluar la magnitud de la tragedia, valorar si la zona es segura, informar a la central y asignar los recursos necesarios. No es fácil porque pese a que el ser humano es capaz de cometer atrocidades como las de Younes Abouyaaqoub, tiene el instinto de ayudar. Aunque hay otros animales como el chimpacé que también cooperan, las personas nos ayudamos más. Y la muestra es que un niño puede dejar de jugar para ayudar. Pero al llegar al norte de la Rambla, Dani no debía agacharse junto a un herido para hacerle un torniquete, cogerle de la mano ni ayudar con maniobras de reanimación varias. «Había muchos heridos, pero si me focalizaba en un paciente, no tenía tiempo de verlo todo», explica. La ayuda que prestó Dani fue menos instintiva y más concienzuda. Su trabajo era imprescindible para que el caos no se coronara el rey de la Rambla. Dani recuerda el impacto de la gente corriendo en dirección contraria cuando empezó a bajar por el mismo recorrido que hizo la furgoneta. «Me venían a la cabeza imágenes que había visto en televisión de otros atentados en ciudades europeas, sólo que ahora era mi ciudad y nosotros éramos los protagonistas», dice. «Dividimos los 600 metros de la Rambla donde tuvo lugar el atentado en dos zonas, la norte y la sur. En la zona sur estaban las víctimas más graves. Yo me ocupé de la zona norte. En un atentado terrorista, mandan los Mossos d'Esquadra. Ellos coordinan al resto de equipos. Al recorrer la Rambla a pie, evaluamos a las víctimas. Utilizamos un sistema estándar de colores que facilita la intervención al resto de equipos a medida que van llegando. Los verdes son heridos que pueden caminar solos; luego vienen los amarillos; los rojos, heridos graves, y los negros, los fallecidos. Nos encontramos con traumatismos torácicos graves, hemorragias cerebrales, grandes fracturas con mucha pérdida de sangre... El hospital de campaña de la zona norte lo montamos en plaza Cataluña. Allí agrupamos a los heridos, porque la Rambla no era una zona segura. En la tienda Sephora, en el centro comercial El Triangle, organizamos un punto de atención sanitario avanzado. Según la información que recabamos, la central del SEM en coordinación con los hospitales, derivaba a uno u otro centro. Movilizamos medio centenar de ambulancias y 112 profesionales entre médicos, enfermeras y técnicos sanitarios. Hubo mucha coordinación. En una hora y media atendimos a 139 personas. Apenas 20 minutos después del primer aviso de atentado, llegaba el primer afectado a un hospital. Y a los 40 minutos, entraba en quirófano el primer paciente quirúrgico. En un hora y cuarenta minutos, sacamos a la gente de la Rambla. Y en las 48 horas posteriores al ataque terrorista no hubo ningún muerto en el hospital. El operativo fue muy bien». Hacía dos años que el SEM se preparaba para un atentado, pero en los simulacros no se enfrentaban al peligro y al miedo.

¿De quién hablamos?

Dani Martínez

Hacía dos años que el Servicio de Emergencias Médicas (SEM) se preparaba para un posible atentado en Barcelona. Apenas un par de meses antes del 17 de agosto, sus profesionales habían participado en un simulacro en Diagonal Mar, pero entonces no lidiaron con el miedo ni el peligro.