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Grandes: «En el sistema español no se incentiva el placer de leer en los niños»

Entrevista a la escritora Almudena Grandes: «Tenemos un déficit en educación porque en el sistema español no se incentiva el placer de leer en los niños. Sería fundamental separar la lengua de la literatura».

  • La escritora Almudena Grandes. Foto: Miquel González/Shooting
    La escritora Almudena Grandes. Foto: Miquel González/Shooting

Tiempo de lectura 4 min.

06 de julio de 2018. 08:20h

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Víctor Fernández Barcelona. 6/7/2018

Considerada como una de las principales voces literarias de nuestro país, la autora de títulos como «Los pacientes del doctor García», «El lector de Julio Verne» o «Malena es un nombre de tango» fue una de las principales invitadas en el Fórum Edita. Previamente a su intervención, Almudena Grandes habló con este diario de su relación con el mundo editorial.

–El suyo es un caso insólito en el mundo editorial de fidelidad a un sello, a Tusquets Editores.

–Soy un perro verde. Siempre digo lo mismo y es que la lealtad es una carretera de dos direcciones: yo soy fiel porque mi editorial me es fiel. Siempre nos ha ido bien juntos. Es verdad que yo empecé con una novela que tuvo mucho, mucho éxito y Tusquets lo gestionó muy bien. A partir de ahí, es que no he echado nada de menos. Eso es también porque supongo que soy una persona bastante austera. No aspiro a tener una casa en Londres sino a vivir bien. En ese sentido, mientras mis libros se vendan bien, mientras mis lectores me sostengan, el dinero no me seduce. Prefiero estar en una editorial en la sepa que mis libros se traten bien y yo esté contenta.

–Usted empieza a publicar en Tusquets cuando es una editorial independiente mientras que ahora forma parte de un gran grupo como es Planeta. ¿Ha notado la diferencia?

–Se ha notado en cosas para bien, para mal y, en lo esencial, no se ha notado. Lo esencial para mí, es decir, el proceso de escritura, de publicación, la relación la editorial para la promoción o los derechos sigue siendo el trabajo con la misma gente, de la misma manera. Por eso, en ese sentido, todo es igual. ¿Qué cosas han sido ventajosas? Sobre todo la distribución americana. Yo que soy una escritora que tiene muchos lectores en Latinoamérica tenía el problema que en muchos países, como en Colombia, era difícil encontrar mis libros. Ahora la maquinaria de distribución de Planeta en América es una cosa muy buena. Lo malo, que no es tan malo, es un privilegio que he perdido y es que cuando Tusquets cuando era independiente sabía quién me cogía el teléfono. Ahora todo es más complicado porque es un grupo y eso es como un ministerio porque hay más burocracia. Pero, como conclusión general, mi vida ha cambiado menos de lo que me imaginaba.

–Muchas veces, cuando una editorial queda absorbida por un gran grupo, el autor acaba moviéndose hacia otro sello de ese grupo. Aquí no ha pasado.

–No me he ido nunca de Tusquets y no tengo ningún motivo para pensar en irme ahora. Soy un perro verde, no solamente por mi fidelidad a mi editor sino porque un día de 2008 llamé a mi editor y le dije voy a escribir una serie de seis novelas. Me dijo que era muy comprometido, pero cuando le dije lo vamos a hacer, él dijo lo vamos a hacer. Ahora, por tanto, tengo menos motivos para irme de Tusquets.

–Su editor es Juan Cerezo.

–Sí. Fíjese que trabajamos juntos desde hace 25 años, desde «Malena es un nombre de tango» y hemos crecido juntos. Cuando empezamos a hablar de esa novela en la mesa de mi casa, yo era una escritora incipiente y él era un editor incipiente. Hemos ido creciendo a la vez. Eso también es muy confortable para mí porque Juan es mi amigo y porque tenemos toda una trayectoria. Así que no tengo la menor intención de irme de Tusquets y eso se sabe porque ni me lo proponen.

–Viene a un fórum sobre la edición por el que revuela el fantasma de si se lee o no. ¿La clave está en el sector educativo?

–Tenemos que ser conscientes que la literatura ha perdido la importancia que tuvo una vez. En el siglo XIX, la literatura era la única puerta hacia lo maravilloso que estaba a la altura de una gran parte de la población. Ahora todos tenemos en casa siete puertas hacia lo maravilloso, a todo color, sin ningún esfuerzo que son gratis o cuestan siete euros al mes. ¿Qué quiere decir? Tenemos que asumir que la literatura es minoritaria. A partir de ahí, tenemos que luchar para esa minoría sea lo más grande posible. Los lectores son un capital al que hay que mimar y son auténticos resistentes. En estos momentos, una persona que entra en una librería y está media hora mirando comprando dos, hace un acto cargado de sentido y que es heroico. Una vez asumido esto es verdad que tenemos un déficit en educación porque en el sistema español no se incentiva el placer de leer en los niños. Sería fundamental separar la lengua de la literatura.

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