MENÚ
domingo 20 octubre 2019
16:28
Actualizado

La escritura del arte

Joan Pere Viladecans reimagina en un libro de artista su serie «Patrimoni i memòria», donde desnuda nuestra identidad colectiva

  • Joan Pere Viladecans en la sala del Parlament donde se exhiben seis obras suyas de «Patrimoni i memòria»
    Joan Pere Viladecans en la sala del Parlament donde se exhiben seis obras suyas de «Patrimoni i memòria»
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

18 de julio de 2017. 07:46h

Comentada
Barcelona. 18/7/2017

ETIQUETAS

La mayoría de libros de artista sufren un gran desequilibrio, pues más que libros son meras recolecciones de obras del artista. No hay relato, ni intención detrás de las imágenes, obras o cuadros que lo componen, con lo que no hay sentido último. Éste es el punto fuerte de «Viladecans, patrimoni i memòria 2017», (edicions de l’Eixample), del pintor Joan Pere Viladecans, libro en toda regla, a pesar de que no basa su discurso en un lenguaje escrito, sino en un juego de imágenes que invitan al lector, o en todo caso al espectador, a intervenir y crear el relato. El abecedario racional es sustituído por impacto emocional, pero la respuesta es la misma, uno es capaz de «leer» a través de las imágenes. Eso es lo que debería ser un libro de artista, pero pocos lo consiguen. Viladecans sí lo ha hecho.

La historia del libro nace hace diez años, cuando el pintor estaba enfrascado en su serie «Patrimoni i memòria», colección de 16 obras de gran formato sobre fieltro orgánico en que, rastreando su propio pasado familiar, conseguía grabar en fuego toda una identidad colectiva. Diez años después, los editores le ofrecieron retomar esa propuesta con una nueva serie para un libro de artista. Al principio, no estaba convencido, pero pronto encontró la forma de volver a dar una vuelta al formato. «La idea original era indagar en lo particular para llegar a lo universal y esta vez me pareció interesante invertir los términos y, desde lo universal, intentar llegar a lo particular», comenta Viladecans.

El resultado final son diez dípticos, con una imagen en el interior y otra en el exterior, que dialogan unos con otros hasta crear esta especie de léxico memorialístico tan sugerente que todos pueden abocar sus propios recuerdos. «El arte no necesita de conclusiones, no puede forzar significados a nadie, pero sí que puede abrir la imaginación y despertar nuevas preguntas», señala el artista.

El libro se completa con una serigrafía sobre tela de lino y algodón creada para la publicación, la reproducción de la serie original y el facsímil de la libreta de notas con la que Viladecans trabajó para desarrollar estas imágenes. «Siempre viajo con ella. Es mi forma de trabajar. Me pareció interesante añadirla para contextualizar todavía más las imágenes. Es una serie muy trabajada conceptualmente y tenía mucho sentido añadirla. Los editores me pidieron que también escribiera algo para el libro, pero a mí me parecía absurdo por redundante», asegura Viladecans.

50 años de su irrupción

El libro coincide con el 50 aniversario de su primera exposición individual, en la Sala Gaspar, con obras inspiradas en la obra de Salvador Espriu. «A pesar de su imagen de hombre serio y riguroso era una persona muy irónica, muy informada, con el que podías pasarte horas hablando de cualquier cosa. Me he quedado con el ejemplo de esa insistiencia suya en ayudar al hombre a ser mejor», die Viladecans. Aquella exposición, que presentó el mismísimo Joan Brossa, se convirtió en todo un acontecimiento cultural, y lanzó su carrera. «Lo recuerdo con afecto, pero no era consciente de nada, como si todo aquello no fuese conmigo. Todavía me pasa», señala el artista.

Porque Viladecans confiesa tener una relación difícil con su propia obra. Con los años ha purgado su estilo hasta buscar el máximo impacto con los mínimos elementos, pero su aire crítico se ha acentuado. «Lo que más cuesta siempre es dar por acabado una obra. Hay dos peligros, o quedarse corto o pasarse, pero siempre es mejor que el público se quede con ganas de más», afirma el pintor. Una cosa está clara, de este libro sí debería sentirse orgulloso.

Viladecans, patrimoni i memòria

Joan Pere Viladecans

EDICIONS DE L’EIXAMPLE

Últimas noticias

Red de Blogs

Otro blogs