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La Mina vuelve a los años 80 por un fuerte repunte del consumo de heroína

Los servicios del Ayuntamiento hallan cada día 93 jeringuillas usadas

  • La Mina tiene una población de 14.000 personas
    La Mina tiene una población de 14.000 personas /

    La Razón

Barcelona .

Tiempo de lectura 2 min.

02 de junio de 2019. 20:33h

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Joan Planes Barcelona . 2/6/2019

El barrio de La Mina, situado en Sant Adrià del Besòs, limítrofe con Barcelona, siempre ha tenido la fama de barrio difícil. Viene desde la década de los años 80, cuando de ahí salió el mediático delincuente Juan José Moreno Cuenca, más conocido como «El Vaquilla». La mala reputación procede, en gran parte, del tráfico y consumo de heroína, que hace pocos años parecía en declive. Pero parece que la situación ha empeorado.

El alcalde de la población, Joan Callau, explicó a LA RAZÓN que «se percibe todo muy mal, los vecinos sufren situaciones que hacía tiempo que no veían». En el barrio viven 14.000 personas, casi un tercio de todo el municipio. Uno de los máximos problemas para resolver el grave repunte de la heroína es la falta de respuesta por parte de las administraciones.

«Hemos pedido varias veces más agentes de los mossos, porque se trata de una emergencia social», asegura Callau, que añade que «serían para patrullar, un par de patrullas más estarían bien», aunque de momento no llegan. Y es que las cifras son espeluznantes. Por ejemplo, en el año 2018, según datos del mismo Ayuntamiento, se llegaron a recoger más de 15.000 jeringuillas en el parque infantil del Parc del Besòs. Ahora mismo se han contratado dos guardias jurados para intentar de paliar esta grave situación.

En los últimos años, estas cifras no paran de aumentar. El alcalde aporta más datos. En el año pasado, en todo el barrio de La Mina, se encontraron unas 34.000 jeringuillas usadas, lo que significa 93 al día, más de tres cada hora. «Son datos superiores a los de hace años, han vuelto a subir», lamenta el alcalde.

Otro dato muy grave es que, siempre según las cifras que maneja el Consistorio, es que en la única narcosala que tiene Sant Adrià del Besòs, se atienden más personas que en las ocho en total que tiene toda Barcelona. En 2017, el municipio pasó de 58.000 a 86.407 atenciones por este motivo, mientras que en el total de salas barcelonesas se redujo se redujo a 29.949. No obstante el 67 por ciento de los atendidos en Sant Adrià del Besòs procedían de la capital catalana.

Por la sala de venopunción del barrio, durante el año pasado, pasaron 3.909 personas, mientras que en 2016 se contabilizaron 741. Los consumos autorizados de venopunción fueron 87.595, mientras que en el año 2006 fueron 8.371.

La principal queja del Consistorio es la citada sobre las administraciones, y todo se focaliza, al parecer, en el departamento de Interior, del que se denuncia su «silencio».

Las mismas fuentes municipales admiten que la erradicación de la droga en este barrio es muy difícil, un problema endémico que se arrastra desde los 70. La principal dificultad es la sensación de regresión que reflejan los datos citados, una especie de regreso a los polémicos y complicados años 80, en este aspecto. También faltan por solucionar los graves problemas respecto a la vivienda en La Mina.

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