La ocupación hotelera alcanza el 90 % en el Pirineo gracias a la nieve y el buen tiempo

Decenas de aficionados hacen cola en uno de los remontes de la estación de esquí de Boi Taüll
Decenas de aficionados hacen cola en uno de los remontes de la estación de esquí de Boi Taüll

La montaña y, concretamente las pistas de esquí, han sido los destinos estrella del puente de la Constitución que acaba hoy. La nieve y el buen tiempo han formado una combinación perfecta para poder disfrutar de un paisaje invernal y lanzarse a practicar los clásicos deportes de invierno como el esquí, el snowboard y el esquí de fondo, además de excursiones con raquetas o un paseo en moto de nieve. Y así lo han notado los restauradores del Pirineo catalán.

En el Pirineo de Lleida, la ocupación hotelera llegó al 90 por ciento, cuando en un principio las previsiones eran que de media se contratara el 80 por ciento de las plazas. En la Cerdaña, la ocupación alcanzó el 95 por ciento. Unas cifras que hacen prever la recuperación de la actividad, tras varias temporadas difíciles, dada la crisis y una metereología desfavorable para el sector.

La creatividad y el esfuerzo de la dirección de las diferentes pistas de esquí también contribuirán a poder aprovechar al máximo un inicio de temporada espectacular. El mantenimiento del precio de los forfaits –el pase a pistas de esquí– de un año para otro, o la posibilidad de esquiar por la noche en La Masella ejemplifican las ganas que tiene el sector no sólo de recuperarse tras varios años complicados, sino de ofrecer a los clientes, tradicionales o novatos, lo mejor para aprender y divertirse en la nieve.

El buen tiempo también fue un aliciente para aquellos a quien les gusta disfrutar de la playa cuando la temporada de verano queda lejos. A pesar de que muchos establecimientos del litoral catalán permanecen cerrados en los meses más crudos del invierno, las previsiones eran que más de la mitad de las plazas disponibles se contrataran. Concretamente, los hoteleros catalanes consideraron que la ocupación media podía llegar a alcanzar un 57 por ciento entre la Costa Brava y la Costa Daurada.