Mediación en auge

Cada vez son más los ciudadanosque recurren a ella para resolver sus conflictos. Sube el número de jueces que derivan casos a mediadores

La mediación es una herramienta de resolución de conflictos de todo tipo alternativa, pero no excluyente, al proceso judicial
La mediación es una herramienta de resolución de conflictos de todo tipo alternativa, pero no excluyente, al proceso judicial

«La Justicia no está para resolverlo todo. Sentencia sobre lo que más se ajusta a la ley, pero esto no es siempre lo más justo o no refleja la realidad». Esa realidad sólo la conocen las partes en discordia y lo justo es, precisamente, lo que acuerdan, previo diálogo, las partes.

«La Justicia no está para resolverlo todo. Sentencia sobre lo que más se ajusta a la ley, pero esto no es siempre lo más justo o no refleja la realidad». Esa realidad sólo la conocen las partes en discordia y lo justo es, precisamente, lo que acuerdan, previo diálogo, las partes. Ese pacto es fruto de la mediación. Lamentablemente, en nuestra cultura sigue estando muy arraigado que para que un conflicto se resuelva deben existir vencedores y vencidos. Nos sigue siendo difícil asumir que la solución puede hallarse en el ceder un poco para lograr mucho más sin necesidad de imponer.

Sin embargo, cada vez son más los ciudadanos e, incluso, las empresas que buscan en la mediación una herramienta para desencallar un desacuerdo sin necesidad de llegar hasta los tribunales. Y más, también, los jueces que son capaces de dilucidar que ciertos casos no se basan en cuestiones jurídicas sino emocionales o sentimentales y sugieren a las partes seguir un proceso de mediación para encontrar la solución.

En 2001, Cataluña promulgó la primera ley de mediación familiar. La normativa ha ido ampliándose y actualizándose para que, actualmente, todo tipo de conflictos (laborales, mercantiles, etc) puedan resolverse mediante la mediación. La Generalitat cuenta con un centro específico que hasta hace un año centralizaba este tipo de resolución de conflictos. En 2012, el Colegio de Abogados de Barcelona abrió el primer centro de mediación (Cemicab)adscrito a un colegio oficial de toda España. Desde entonces, otras comunidades autónomas han seguido su ejemplo, creando incluso una red entre entidades para poner en común experiencias.

Elena Moreno, responsable del Cemicab, valora «muy positivamente» la actividad del centro en su primer año de existencia. Si en enero de 2012, se registraron 3 peticiones de mediación, en el primer mes de 2013 la cifra llegó a 11. En un año, el Cemicab han realizado 87 procesos de mediación y el 60 por ciento llegó a un acuerdo. El objetivo del centro es profesionalizar la mediación ofreciendo y garantizando al ciudadano una alternativa de resolución de conflictos menos sangrante que el proceso judicial y, también, más barato. Además, el Cemicab trabaja en dar a conocer la herramienta y forma a los profesionales (ya son 300 y otros centenar está en ello) como mediadores. Para el centro de la Generalitat, por su parte, también trabajan educadores sociales, trabajadores sociales y psicólogos, entre otros.

Todos están preparados para enfrentarse a situaciones duras, rebajar la tensión de los encuentros entre las partes y encaminar las conversaciones para llegar a una acuerdo. Los abogados, además, suman su bagaje legal.

El pacto al que llegan las partes con la ayuda del mediador tiene tanta validez jurídica como un contrato privado por lo que en caso de incumplimiento se puede denunciar ante un juez o exigir una nueva mediación.