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Muere Miquel Valls, ex presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona

Elogios unánimes hacia un empresario “moderado”, una voz “en defensa de los intereses de la actividad económica de Barcelona y de Cataluña” que dirigió el influyente organismo durante 17 años

Elogios unánimes hacia un empresario “moderado”, una voz “en defensa de los intereses de la actividad económica de Barcelona y de Cataluña” que dirigió el influyente organismo durante 17 años

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El empresario Miquel Valls, rostro visible de la influyente Cámara de Comercio de Barcelona durante los últimos 17 años, falleció ayer en la clínica Teknon de la capital catalana como consecuencia de una enfermedad diagnosticada recientemente. Hombre moderado y dialogante, abandonó el organismo hace justo tres meses, después de que la candidatura independentista auspiciada por la Assemblea Nacional Catalana con Joan Canadell a la cabeza ganara por sorpresa unas elecciones a las que Valls no podía concurrir.

A lo largo de su dilatada trayectoria, este profesional del sector metalúrgico que pronto saltó a la élite económica barcelonesa asumió el papel de portavoz del empresariado que reclamaba una mejor financiación y más inversiones, manteniendo siempre una actitud conservadora y moderada. Eso sí, de sobras fueron conocidas sus reivindicaciones en infraestructuras, con peticiones históricas para Cataluña como el Corredor Mediterráneo o la gestión del aeropuerto de El Prat a la cabeza.

Valls también destacó por su defensa de una financiación más justa y de la necesidad de que las empresas opten por la internacionalización y la exportación, dos de los caballos de batalla de la Cámara de Comercio en las últimas décadas.

Valls asumió por primera vez la presidencia del organismo en 2002 y fue reelegido en última instancia en octubre de 2015, en un pleno extraordinario por iniciativa del comité ejecutivo.

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En el ámbito político, su mandato estuvo marcado en una primera etapa por el debate sobre el encaje de Cataluña en España y el modelo de financiación autonómica y, después, por el proceso independentista.

En el terreno profesional, se vio obligado a adaptar el trabajo y la gestión del organismo al hecho de que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero suprimiera las cuotas obligatorias de los empresarios a las Cámaras, su principal fuente de financiación. En su última etapa, tuvo que lidiar con este descenso drástico de los recursos y consiguió lograr la estabilidad financiera y patrimonial de la institución, llegando a sellar un acuerdo para construir una nueva sede en el distrito del 22@.

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Fallecido a la edad de 75 años, Valls recibió en 2017 la Creu de Sant Jordi de la Generalitat «por su participación en las instituciones empresariales catalanas, que ha contribuido a reforzar y potenciar, poniéndolas al servicio del desarrollo económico y de la proyección exterior de Cataluña».

Además de la presidencia de la Cambra, Valls asumió otros cargos como el de presidente del Consejo General de Cámaras de Cataluña y el de vicepresidente de la Cámara de Comercio de España, además de ser miembro del Comité Ejecutivo de la Fira Barcelona.

Ayer, las muestras de afecto y apoyo hacia su entorno llegaron desde todos los ámbitos de la política, el empresariado y la sociedad civil. Torra mostró su «pésame» a la familia y en el Ayuntamiento de Barcelona, el primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, lo recordó como «un hombre de consenso».