Navarro descarta una ruptura del PSC y anuncia una multa a los críticos

Los diputados díscolos asumen la sanción económica sin protestas para no recrudecer el conflicto interno

La amenaza de que el PSC quede completamente roto en los próximos tiempos se cierne sobre los socialistas sin que nadie acierte a ahuyentarla, pero el líder de los socialistas catalanes, Pere Navarro, quiere creer que no existe un riesgo real en este sentido. Aunque Navarro ha tenido que sufrir esta semana la indisciplina de cinco diputados del PSC –que evitaron rechazar la declaración de soberanía de CiU, ERC e ICV en contra de las instrucciones de la dirección–, confía en que esta fractura interna no se convierta en ruptura total.

Navarro, al menos, no piensa plantear la expulsión de los cinco díscolos (Joan Ignasi Elena, Àngel Ros, Rocío Martínez Sampere, Marina Geli y Núria Ventura), aunque confirmó que sí que va a sancionarlos con una multa económica, tal y como se hizo con Ernest Maragall la pasada legislatura, cuando también votó a su aire.

La legitimidad de Navarro

Navarro, en una entrevista en Antena 3, lamentó que los díscolos rompieran el «procedimiento democrático» por el cual el grupo socialista en el Parlament, tras un debate intenso, había decidido votar en contra de la declaración soberanista de CiU, ERC e ICV-EUiA. «En toda la historia del partido jamás nadie dudó de la voluntad mayoritaria respecto a un tema», criticó Navarro sobre los críticos e insistió en que, pese a este episodio, tiene toda la legitimidad para seguir liderando la formación.

De hecho, los críticos no han planteado descabalgar a Navarro, sino forzar una corrección de su rumbo político. En todo caso, el líder socialista pudo lamerse las heridas con un oportuno manifiesto («Decidimos juntos») firmado por diversos militantes, en el que se exige que las decisiones adoptadas democráticamente «sean ejecutadas fielmente» y se hace un llamamiento favorable a «articular un movimiento que reclame la apertura de un proceso refundador» del PSC «en un sentido amplio».

Además, los cinco díscolos aparcaron temporalmente su rebeldía y aseguraron que aceptarán las sanciones impuestas por la dirección. «Entiendo que cualquier ruptura de disciplina en un partido político es sancionable. «Por eso nos hemos dotado todos de unos mecanismos de régimen interno y de reglamentos. Entra dentro de toda lógica que se aplique una sanción que sin duda aceptaré», afirmó Àngel Ros, alcalde de Lleida, antes de iniciar el pleno municipal ordinario de enero. En el mismo sentido se expresó Núria Ventura: «Son las normas del juego y era una consecuencia previsible».

Grinán minimiza los problemas internos

El presidente del PSOE y de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, restó ayer importancia al «problema interno» del PSC, y subrayó la importancia de que votara «no» a la que calificó de «consulta ilegal», en alusión a la declaración soberanista aprobada por el Parlament. «Que haya división es un problema interno que solucionará el PSC perfectamente», declaró Griñán, y recalcó que como partido «dijo 'no' a un estado soberano». El presidente de Andalucía recordó que el PSC ha sido el partido más votado en «innumerables» elecciones generales en Cataluña. A su juicio, «lo más importante» es que la posición del PSC sea «inequívocamente de 'no' a una consulta ilegal y de 'no' a una soberanía y a la independencia».