¿Se puede beber agua del grifo en Barcelona?

Aguas de Barcelona garantiza la calidad del suministro en los hogares gracias a controles muy exhaustivos

Aguas de Barcelona garantiza la calidad del suministro en los hogares gracias a controles muy exhaustivos.

Muchos ciudadanos se hacen demasiado a menudo esta pregunta: ¿Se puede beber el agua del grifo? La respuesta es «sí, sin lugar a dudas». En Barcelona y su área metropolitana, el agua del grifo es segura, saludable y de una gran calidad y por ello su consumo como agua de boca es totalmente recomendable.

Aguas de Barcelona, la empresa encargada por las administraciones locales para la potabilización y el suministro de agua a 23 municipios del área metropolitana, es la primera empresa catalana y española en conseguir la certificación ISO 22000, que acredita que el agua suministrada tiene la misma calidad sanitaria que cualquier otro alimento que compramos a diario en un supermercado. El agua del grifo en casa nuestra pasa por los mismos controles sanitarios que un yogur o que el break de leche. Por lo tanto, esta agua es mucho más segura que cualquier otra porque debe superar más de 500.000 analíticas durante su proceso de potabilización y durante el transporte hasta llegar a nuestros hogares.

El agua es el producto alimenticio más controlado del mundo, con una legislación europea y estatal sobre la calidad de las aguas extremadamente exigente que requiere el control de cientos de compuestos. En Aguas de Barcelona estos análisis se realizan en laboratorios muy sofisticados, dotados de las técnicas instrumentales más punteras, donde se analizan hasta 53 parámetros legislados, que suponen el examen de 140 compuestos y microorganismos para poder determinar su calidad. Es decir, el agua del grifo es totalmente segura desde el punto de vista sanitario.

Un análisis continuo

La potabilización del agua debe implicar su desinfección, que se hace con cloro. Esto garantiza su protección sanitaria de agentes externos hasta que llega al punto de consumo. Los niveles de cloro son controlados mediante analizadores en continuo para garantizar una dosis mínima a lo largo de toda la red de aguas del área metropolitana: desde su potabilización hasta que sale del grifo. Gracias a la potabilización del agua, la mayoría de estos agentes nocivos para la salud humana son eliminados, y el agua también queda protegida de agentes externos que la podrían contaminar, como insectos u otros microbios.

El proceso de la potabilización del agua corriente también hace que desaparezcan diferentes sustancias tóxicas como el plomo, el mercurio, los pesticidas y los hidrocarburos. También se suprimer otros caracteres «no deseables», que aunque no tienen impacto sobre la salud humana de manera directa, sí pueden causar molestias en cuanto al gusto o en el uso doméstico que no sea de boca, como el hierro, el manganeso, el aluminio o el amonio, por ejemplo.

Pero la exigencia de Aguas de Barcelona ante la gestión de este recurso tan preciado no acaba aquí. A medida que han pasado los años, ha ido abriendo –y debe continuar abriéndose–, nuevas líneas de investigación y desarrollo sobre la calidad del agua, para poder anticiparse a las tendencias legislativas vigentes, mantenerse en línea con los últimos avances científicos y, incluso, poder ser líderes en este campo a nivel mundial, siendo todo un referente en I+D en calidad del agua.

Aparte de los controles que realiza a diario la compañía de aguas, los organismos del Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña y los ayuntamientos también hacen controles propios de vigilancia sanitaria del agua, a fin de comprobar que se cumple con la legislación vigente y que esta también sea apta para el consumo humano y animal.

Definitivamente, el agua del grifo no sólo se puede beber, sino que también es saludable, absolutamente segura y de una gran calidad.

Cómo mejorar el sabor del agua sin salir de casa

Un método casero para mejorar el sabor del agua consiste en verter el contenido del grifo en una jarra de vidrio abierta, dejarla en reposo durante media hora para que se evapore el cloro y luego ponerla en la nevera. El frío hace disminuir el gusto y el olor a cloro. También se puede añadir unas gotas de zumo de limón, que ayudan a eliminar el cloro. En estos casos, el agua debe consumirse antes de 24 horas.