Todos contra el PP

El PSC evita aclarar su preferencias en los pactos postelectorales.

De izquierda a derecha, Girauta (C’s), Batet (PSC), Domènech (En Comú Podem), Rufián (ERC), Homs (CDC) y Fernández Díaz (PP), ayer, antes de comenzar  el debate celebrado en los estudios de TV3.
De izquierda a derecha, Girauta (C’s), Batet (PSC), Domènech (En Comú Podem), Rufián (ERC), Homs (CDC) y Fernández Díaz (PP), ayer, antes de comenzar el debate celebrado en los estudios de TV3.

Fernández Díaz se bate contra sus cinco rivales en el debate en TV3 donde el «Procés» fue el último plato.

Cumplida una hora del debate de ayer en TV3 entre los seis cabezas de lista por Barcelona al Congreso de los Diputados, tomó la palabra la moderadora Mònica Terribas para informar de que Jorge Fernández Díaz era el candidato que había intervenido durante más tiempo. No podía ser de otra manera, ya que el ministro del Interior se batió en un acerado duelo contra sus cinco adversarios. Todos y cada uno de ellos dirigieron la mayor parte de sus ataques contra el dirigente popular, que tuvo que multiplicarse para defenderse en materias como la gestión de los refugiados, las políticas económicas y la regeneración democrática.

La lógica de la batalla estatal se reprodujo durante una buena parte del debate de TV3, ya que hubo interés en una pugna bipolar. El candidato de En Comú Podem, Xavier Domènech, buscó sin disimulo el cuerpo a cuerpo con Fernández Díaz con el propósito de concentrar en sus siglas el «voto anti PP», un arte que nadie explotó tan bien como José Zaragoza, antiguo director de las campañas del PSC. A Domènech, sin embargo, le salió mucha competencia en este terreno porque todos los candidatos interpelaron al representante del PP, hiperactivo a la hora de pedir el turno.

A la candidata socialista, Meritxell Batet, se le notó cierta inexperiencia en el debate televisivo. Comenzó con mal pie, con una confusa respuesta a una pregunta directa de Domènech: «¿Favorecería un gobierno a la barcelonesa en España?». Batet se escurrió de la pregunta aunque durante la campaña ha dejado pistas de que la preferencia del PSC es un acuerdo con Podemos.

El candidato de Ciutadans, Juan Carlos Girauta, puso todas sus energías en el capítulo de regeneración democrática. Subrayó la oposición de su partido a los indultos, a la vista gorda con los cargos electos que son imputados, a los aforamientos y a la designación política de los representantes en órganos judiciales y reguladores.

Girauta incidió en los casos de corrupción que han afectado al PP y Fernández Díaz replicó que el Estado no está corrompido porque los mecanismos judiciales han funcionado como un reloj para castigar a todos aquellos que han cometido prácticas irregulares. «El poder judicial es independiente», subrayó el ministro.

Homs aprovechó el debate sobre justicia para sacar a relucir su imputación por su papel en la consulta del 9 de noviembre. «Si a mí me tiene que juzgar en el Tribunal Supremo lo tengo muy complicado», aseguró. Fernández Díaz, perplejo, replicó: «¿Qué quiere decir, que lo tendría más sencillo en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña?». Ambos se cuestionaron de esta manera pero una oportuna pausa publicitaria aparcó el mano a mano para entrar en la recta final.

El proceso soberanista no fue, en esta ocasión, protagonista de un debate en el que los riesgos se minimizaron. Convergència trató en este punto de mostrarse como la referencia del independentismo, censurando la irresponsabilidad de la CUP y subrayando la cercanía que ERC ha mostrado con los antisistema durante toda la campaña. Batet trató de sacar brillo a su propuesta conciliadora de una reforma constitucional para mejorar el autogobierno de Cataluña y Domènech enarboló el referéndum.