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Una mirada inédita sobre la Guerra Civil

Un libro recupera el desconocido legado gráfico de Alec Wainman.

  • El Ejército Popular paseando por Barcelona
    El Ejército Popular paseando por Barcelona
  • Feria del Libro en la Barcelona de 1938
    Feria del Libro en la Barcelona de 1938
  • Cerca del frente del Ebro, en agosto de 1938
    Cerca del frente del Ebro, en agosto de 1938
  • Milicianos con diferentes e improvisados uniformes en el frente del Ebro.
    Milicianos con diferentes e improvisados uniformes en el frente del Ebro.
Barcelona.

Tiempo de lectura 2 min.

05 de septiembre de 2016. 08:44h

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Barcelona. 5/9/2016

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A los 80 años de la conmemoración del estallido de la Guerra Civil, todavía nos podemos sorprender con la aparición de nuevos materiales que nos ayudan a conocer algo más de aquel dramático episodio. Eso es lo que sucede al abrir las páginas de «Live Souls», editado por Comanegra, donde se recogen un total de 210 imágenes inéditas captadas por el inglés Alec Wainman, un conductor de ambulancias.

A diferencia de otros fotógrafos, especialmente centrados en el frente o en los grandes nombres que protagonizaron la contienda, Wainman se fijó en la vida cotidiana y en los personajes anónimos que sufrieron en primera persona los daños laterales y colaterales. Si todo este material ve ahora la luz es gracias al empeño de Serge Alternês, seudónimo de John Alexander Wainman, hijo del protagonista de esta historia. Durante mucho tiempo trató de localizar el legado fotográfico de su padre, perdido durante cuatro décadas, un documento único que nos permite pasear por los dos bandos, desde los primeros momentos de la guerra hasta la victoria de las tropas de Franco.

Alec Wainman creía firmemente en la democracia y, por eso, en agosto de 1936, con 21 años, se ofreció como voluntario para luchar al lado de una República herida tras el levantamiento en armas de un grupo de militares. A ello se le sumaba su interés por la fotografía por lo que viajó hasta tierras españolas acompañado de su cámara Leitz Leica. Con respeto fijó en su objetivo escenas que nos ofrecen otra perspectiva del conflicto.

Alec no quiso jamás publicitar su labor en España como voluntario, como conductor de ambulancias, ni de los peligros que había pasado entre bombas. Lo que sí que hizo, una vez concluida la Guerra Civil, fue ayudar a numerosos refugiados que pasaron la frontera y se instalaron en los improvisados campamentos en las playas francesas. Igualmente trabajó como oficial de inteligencia del Ejército Inglés durante la Segunda Guerra Mundial en Italia y Austria. Su don de lenguas le ayudó en este cometido. El último idioma que enseñó a su hijo fue el catalán.

Una vez muerto Franco, en 1975, sí que pensó en la posibilidad de contar lo que era una historia vivida entre bastidores. A ello se le sumaba que ese mismo año, en primavera, se le preguntó por la posibilidad de dar a imprenta las imágenes que había logrado con su cámara en España. No pudo ser y cuando falleció en 1989 el archivo fotográfico parecía perdido para siempre en la maleta de un editor.

«Live Souls» nos ayuda a pasear, por ejemplo, por la Barcelona de 1937 en la que la fachada del Hotel Colón está decorada con los retratos de Lenin y Stalin. También podemos ver las heridas que los proyectiles dejaban en el resistente Madrid o la vida durante la batalla del Ebro.

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