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Una partida de ajedrez que salva vidas

Jordi Bosch protagoniza la adaptación teatral del último relato de Stefan Zweig

  • El actor Jordi Bosch interpeta todos los personajes del relato de Zweig
    El actor Jordi Bosch interpeta todos los personajes del relato de Zweig /

    David Ruano

Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

13 de mayo de 2019. 21:05h

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Carlos Sala.  Barcelona. 13/5/2019

Bobby Fisher aseguraba que el ajedrez era una ciencia e insistía en que la gente le tratase como un científico. «¿Doctor?» No, no, científico. Gary Kasparov aseguraba que el ajedrez era una forma de lógica que te enseñaba a jugar bajo las reglas y aceptar la responsabilidad de todos tus actos. Su hija sabía perfectamente lo que pasaría cuando le tiró el peón a la cara a su hermano. Stanley Kubrick, por su parte, insistía en que era un juego perfecto para aprender a controlar los primeros impulsos, aquellos que te lanzarían de primeras a lo que más deseas; y Marcel Duschamp aseguraba que él era una víctima más de la belleza del ajedrez, un ejercicio muy superior al arte. La hija de Kasparov también le tiró un peón a la cara. Fue precioso. Y Pascal aseguraba que el ajedrez simplemente era la gimnasia de la mente. Ossak Hollinghurst, campeón del mundo, se rompió así las dos piernas.

La capacidad del ajedrez de seducir y maravillar a las grandes mentes es bien conocido, pero pocas veces se ha llegado a estudiar la verdadera capacidad terapéutica del juego, su fuerza positiva como estimulador de la inteligencia. Porque el ajedrez, como ejercicio de imaginación, crea realidades, y en estas realidades uno sí puede encontrar la salvación. El escritor Stefan Zweig lo sabía y buscó dejarlo por escrito en el relato «La partida de ajedrez», escrito en plena Segunda Guerra Mundial y una de las obras maestras de este subgénero literario que es las historias inspiradas en el juego de reyes y reinas.

El Teatre Romea acoge ahora «La partida d'escacs», adaptación de la historia de Zweig dirigida por Ivan Morales y que nos lleva a la esencia pura de una historia con claros ecos contemporáneos. A partir del 18 de mayo y hasta el 16 de junio, Jordi Bosch se convertirá en todas las piezas deel tablero interpretando a varios personajes para contar la historia de un misterioso hombre cuya capacidad de pensar en el juego le sirvió para escapar de la locura en tiempo de guerra.

La obra nos sitúa en un transatlántico, donde un rudo campeón del mundo de ajedrez, Mirko Czentovicz viaja al nuevo mundo. Para distraerse juega partidas con el resto de viajeros que lo deseen, previo pago de un buen dinero, hasta que se tropieza con el misterioro señor B, un burgués de Viena huído de los nazis, que para sorpresa de todo el mundo le arrancará un empate.nde coinciden el campeón mundial de ajedrez, Mirko Czentovicz, y el señor B., un burgués vienés que huye de los nazis. «La obra es la última novela que Zweig escribió antes de suicidarse y es palpable el desengaño del autor ante una Europa que se sustentaba en unos valores que se estaban desmoronando, como ocurre ahora», dijo ayer Morales.

El señor B le explicará que cuando fue atrapado por los nazis y confinado a una celda de aislamiento, lo único que le permitió conservar la cordura fue un libro de jugadas y la posibilidad de inventar partidas en su cabeza. Pero que nadie piense que estamos frente a una trágica historia de supervivencia, sino que es «un texto muy inteligente y cargada de sentido del humor. Zweig fue muy sabio al abordar el tema a partir de una partida de ajedrez, porque nos remite al hecho de que somos seres pensantes y nos lleva a preguntarnos qué uso hacemos de nuestra inteligencia», comentó Bosch.

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