Cáncer

Vall d'Hebron estrena el acelerador de radioterapia más moderno del país gracias a la Fundación Amancio Ortega

Cataluña recibe la partida más alta para renovar equipos oncológicos: 47 millones

El Hospital de la Vall d'Hebron de Barcelona ha instalado el acelerador de radioterapia Halcyon en España, el más innovador, gracias a la Fundación Amancio Ortega
El Hospital de la Vall d'Hebron de Barcelona ha instalado el acelerador de radioterapia Halcyon en España, el más innovador, gracias a la Fundación Amancio Ortegalarazon

Cataluña recibe la partida más alta para renovar equipos oncológicos: 47 millones.

El 60% de los cerca de 200.000 nuevos casos que cada año se diagnostican en España precisan de un tratamiento de radioterapia en algún momento la evolución de la enfermedad. Y cuatro de cada diez pacientes se están beneficiando ya de los equipos de radioterapia que la sanidad pública está instalando gracias a los 370 millones que Amancio Ortega donó hace dos años. Cataluña fue la Comunidad Autónoma que se llevó la partida más grande, 47 millones de euros, medio millón más que Madrid, 37 millones para renovar la mitad de los equipos de radioterapia de los hospitales catalanes y el resto para comprar 43 nuevos mamógrafos digitales y jubilar los mamógrafos analógicos. El Vall d’Hebron, en coherencia al volumen de pacientes que trata cada año, unos 2.000, es el hospital donde se ha hecho la mayor inversión: 7 millones de euros, con los que se han comprado tres máquinas complementarias con la tecnología más avanzada para hacer tratamientos de radioterapia.

La primera de estas máquinas ya está en funcionamiento y para celebrarlo, el director de la Fundación Amancio Ortega, Raúl Ortega, visitó ayer el hospital. Allí se cruzó con Francisco Rubio, uno de los primeros pacientes que ha empezado su tratamiento con el acelerador de radioterapia Halcyon, así se llama esta máquina de diseño futurista. Rubio no podía estar más agradecido a la Fundación Amancio Ortega. Hace años, su esposa pasó también por un proceso de cáncer. Sus sesiones se radioterapita duraban unos 25 minutos en las que tenía que estar inmóvil soportando un ruido molesto. Con la nueva máquina, las sesiones apenas duran siete minutos y según cuenta Rubio “allí dentro se está cómodo”. Rubio, que tiene un cáncer de próstata, lleva tres sesiones y le quedan 33. “Para el paciente que debe estar quieto durante la sesión es importante reducir tiempo y ganar comodidad”, explica la doctora Mercè Beltran, jefa del Servicio de Física y Protección Radiológica del Hospital Vall d’Hebron. Pero más importante que el tiempo y la comodidad están los beneficios que no se ven a simple vista: la precisión y la seguridad.

La radioterapia se utiliza para destruir el tumor o reducirlo para facilitar su extracción en quirófano. El problema es que además de tumor, se destruye tejido sano. Con esta nueva tecnología la dosis que dispara la máquina se adapta al tumor y se daña menos tejido sano. “Se administran altas dosis de radiación a los tumores malignos aplicando niveles bajos de radiación a los tejidos sanos y en conclusión se reducen los efectos secundarios del tratamiento”, resume el jefe de Oncología Radioterápica, Jordi Giralt.

La gran novedad respecto a otros modelos es que este acelerador incluye un sistema de control de imagen obligatorio. Al llegar, la máquina da la bienvenida al paciente con su fotografía, así se asegura de que se va a aplicar su tratamiento. Y cada día toma una imagen del paciente antes de administrar la dosis de radiación. “En pocos segundos, Halcyon compara la imagen del tratamiento planificado con la imagen real del día y aplica automáticamente los desplazamientos necesarios para que el paciente reciba el tratamiento en el lugar calculado”, precisa la doctora Beltran.

Hay más ventajas. Al acortarse el tiempo de cada sesión, se podrán tratar a más pacientes, unos 450 cada año. Este equipo está pensado para tratar tumores en la zona pélvica como de Rubio, de próstata y ginecológicos. También se podrán tratar enfermos con cáncer de pulmón.

Además del Halcyon, que cuesta dos millones de euros, Vall d’Hebron estrenará otros dos superaceleradores de última generación. Uno está pensado para tratar cáncer de mama y el otro tratará tumores tan pequeños, de 2 y 1 centímetros, que además de tratar un cáncer pediátrico puede llegar sustituir intervenciones quirúrgicas para eliminar tumores.