Alerta ante el auge de bulos sobre el riesgo de las vacunas o alimentos cancerígenos

Las personas con más estudios vacunan menos a sus hijos y son más vulnerables a las teorías conspiranoicas sobre la industria farmacéutica

Carlos Mateos, coordinador de la iniciativa #SaludSinBulos, ayer durante la rueda en el marco del XXV Congreso Nacional de Medicina General y de Familia que se celebra estos días en Valencia (LA RAZÓN)

Las personas con más estudios vacunan menos a sus hijos y son más vulnerables a las teorías conspiranoicas sobre la industria farmacéutica

La comunidad médica no solo lucha contra las enfermedades y el dolor, sino contra una ignorancia que, en sus casos más extremos, mata. Vacunas que provocan efectos secundarios como el autismo, microondas y aparatos de aire acondicionado «asesinos» o aditivos y alimentos que pueden producir cáncer son algunos de los bulos sobre salud que más circulan por las redes sociales y detrás de los cuales existe, muchas veces, un interés económico.

Así se denunció ayer durante el vigésimo quinto Congreso de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), una de la decena de entidades adherida a la iniciativa #SaludsinBulos para combatir las mentiras sanitarias difundidas a través de la red. Y es que, en el caso concreto de las vacunas, los bulos están provocando una reducción de la eficacia de las campaña de vacunación, ya que disminuyen su aplicación en la población más vulnerable.

Según aclaró el coordinador de #SaludsinBulos, Carlos Mateos, la negativa a vacunar a un niño no solo le afecta a él, sino que expone a toda la comunidad. De hecho, ya existen pruebas de enfermedades das por erradicadas hace tiempo que han repuntado en algunos países como Italia. Dijo que el

Mateos explicó también que el escepticismo sobre la seguridad y eficacia de las vacunas en redes sociales puede ser la razón de que se hayan reducido las tasas de vacunación en algunos países europeos, incrementando por tanto la mortalidad.

Paradójicamente, la creencia de estar sobreinformado puede ser perjudicial. En este sentido, dijo que en países como México son las personas con más estudios universitarios y con más acceso a redes sociales «los que menos vacunan a sus hijos». Creen que saben más que el resto de la población y que todo forma parte de una conspiración de la industria farmacéutica, y «mandan muchos mensajes negativos» sobre la relación entre vacunas y autismo.

Contó que el sector de la alimentación es donde más bulos existen, especialmente relacionados con alimentos o aditivos que pueden provocar enfermedades como el cáncer o alimentos milagrosos para combatir la enfermedad sin tener en cuenta una dieta equilibrada. También circulan noticias falsas como que el aire acondicionado del coche puede producir cáncer o que también puede hacerlo calentar en el microondas la comida dentro de un táper. «Este último es uno de los que más ha triunfado y en muchos sitios se han agotado los táperes de cristal».

De ahí el nacimiento de iniciativas como #prescribelinks, que pretende que los profesionales sanitarios pueden recomendar páginas web fiables. Además, los profesionales abogan por formar a la sociedad para que pueda detectar lo que es verdad de lo que no.

El médico debe cambiar

Ha habido un cambio de patrón. «Se ha pasado del modelo paternalista del médico, cuya palabra era sagrada, a perder la confianza en él. La gente se fía más de lo que encuentra en internet». Mateos advirtió que las primeras posiciones en buscadores «no quiere decir que contengan información veraz», por lo que recomienda al paciente seguir las recomendaciones del facultativo. A este, por su parte, le aconseja que entienda el nuevo poder del paciente, que «puede arruinar su prestigio» con una puntuación negativa en una de las muchas páginas webs de valoración de médicos que existen hoy en día.