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Casado, decidido a coser el PP, defiende sus «luces y sombras»

El presidente popular reivindica la potencia de una tierra que no quiere ser «apéndice» de Cataluña. Bonig se compromete a devolver la libertad educativa a los valencianos y a bajar impuestos

  • Luis Barcala, candidato a la Alcaldía de Alicante, María José Català, a la de Valencia, Pablo Casado, Isabel Bonig y Begoña Carrasco, por Castellón
    Luis Barcala, candidato a la Alcaldía de Alicante, María José Català, a la de Valencia, Pablo Casado, Isabel Bonig y Begoña Carrasco, por Castellón /

    Kike Taberner

Valencia.

Tiempo de lectura 4 min.

12 de enero de 2019. 20:35h

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A. Martí.  Valencia. 13/1/2019

Quedaba todavía casi una hora para que diese comienzo el acto y el auditorio Mar Rojo del Oceanogràfic de Valencia ya estaba completo. Mil personas, entre los 700 previstos en el aforo y los 300 que tuvieron que conformarse con verlo a través de la pantallas, asistieron ayer al acto de presentación de los candidatos de las tres capitales de provincias.

El presidente del PP, Pablo Casado, se dio el primer baño de masas en una ciudad que es clave para lograr la Presidencia del Gobierno. Sin Valencia, sin la Comunitat Valenciana difícilmente llegará a Moncloa y por tanto, sin toda la masa de votantes populares que apoyó legislatura tras legislatura el proyecto del PP tampoco.

Casado es consciente y por eso, sabe que debe sumar. El PPCV no puede tener grietas y eso que el pasado reciente ha sido más que complicado. De ahí, que reivindicase con claridad la herencia del PP, con sus «luces y sus sombras». Insistió en que gracias a ella, la Comunitat puede presumir de tener buenas comunicaciones e infraestructuras sanitarias y a continuación nombró a los ex presidentes Francisco Camps y Eduardo Zaplana, para el que pidió «humanidad en su trato penitenciario». Recordó que los españoles cuentan con un Estado de Derecho en el que actúa la Justicia y que se encargará de determinar si alguien ha hecho algo mal, «nosotros no juzgamos».

También hizo alusión a la figura de la ex alcaldesa Rita Barberá. «Estoy muy orgulloso de lo que hizo por Valencia y España».

Casado presume de ser mitad valenciano- su mujer es de Elche- y defiende con firmeza la entidad de esta Comunitat frente a los pactos de izquierda que coquetean con el catalanismo. «No sois el apéndice de los Països Catalans, ¡qué desprecio! Tenéis una historia propia que no se puede asociar a una entelequia». A estas afirmaciones, que ya ha realizado en otras ocasiones, añadió que la Comunitat tiene una posición geográfica estratégica para ser el «dique de contención» del nacionalismo.

También remarcó la necesidad de que la Comunitat Valenciana vuelva a ser admirada por todo el mundo y aseguró que tiene las cualidad idóneas para ser la «California del Mediterráneo». «Solo el PP luchará por vuestros intereses».

Que tiemble el tripartito

La presidenta del PPCV, Isabel Bonig, se mostró ayer convencida de que la Comunitat Valenciana volverá a ser popular. «Que tiemble el tripartito» clamó asegurando que hay muchos votantes del PP que les «piden a gritos» motivos para volver a confiar en ellos. Aseguró que los errores les han servido de lección y que los éxitos son «el espejo en el que se tienen que mirar».

Defendió la libertad educativa, la económica, bajar los impuestos y se comprometió a gestionar las listas de espera de tal manera que ante la demora excesiva se dé siempre la opción de ser operado en un centro privado.

También criticó que PSPV y Compromís hayan creado una comunidad «provinciana» y aseguró que construirá un proyecto común en el que no quedan las tesis separatistas.

Los candidatos por Castellón, Begoña Carrasco; Alicante, Luis Barcala y por Valencia, María José Català, actuaron de teloneros. Los tres hicieron alusiones al fomento que desde los pactos de izquierda se ha hecho a entidades que fomentan el nacionalismo.

Català aseguró que se presenta por convicción y devoción, «en defensa del arraigo y tradiciones, para que la senyera vuelva a entrar en la catedral y el separatismo catalanista quite sus manos de la ciudad». Además, dijo que quiere convertir a Valencia en la ciudad de la innovación aprovechando el potencial ya existente en la Marina Real y que la ciudad dejará de estar «colapsada y sucia».

Carrasco aludió también a las imposiciones que en este asunto está realizando el actual Ayuntamiento, gobernado por un acuerdo de izquierdas. «Fuimos noticia nacional cuando un acto público acabó con un desnudo y con proclamaciones de la República. Todo en horario infantil».

Por su parte, Barcala, que accedió a la Alcaldía de Alicante el pasado mes de abril, presumió de haber suprimido cualquier subvención pública a entidades catalanistas y aseguró que en estos meses han conseguido poner en marcha más actuaciones que el tripartito en cuatro años.

Largas colas y la naranja como símbolo

El aforo previsto, de 700 personas, se quedó pequeño. 300 militantes no pudieron entrar a un auditorio en el que no faltó nadie de la plana mayor del PP valenciano. El que fue el candidato favorito a la ciudad de Valencia, el eurodiputado Esteban González Pons, se sentó al lado de Casado. También estaba el ex presidente Alberto Fabra y muchos, muchos ex altos cargos y diputados. Con el acto de ayer, los populares cargaron las pilas para lo que viene. Entran optimistas en campaña, pero no pueden bajar la guardia. De momento, Casado no dudó en sacar un cajón de mandarinas y comprometerse a defender los intereses del campo valenciano en Bruselas. La naranja valenciana, ese símbolo ahora todos quieren usar. El reto, que no desaparezca.

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