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Castellano insta a la AVL a cumplir el Estatut y Grisolía defiende a la Acadèmia

El conflicto creado por la definición que la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) hace del valenciano en su Diccionari Normatiu incorpora cada día un actor nuevo. Mientras el conseller de Gobernación, número dos del PPCV y primero en reaccionar duramente contra el diccionario, Serafín Castellano, recordaba a la AVL que todas las instituciones deben cumplir el Estatut, el presidente del Consell Valencià de Cultura (CVC), Santiago Grisolía, instaba a la Generalitat a asumir el nuevo diccionario o «quitar» la AVL. «Si haces una academia, tiene que ser como tal».

Grisolía, quien dirige un organismo estatutario que ha realizado varios informes sobre la cuestión lingüística, se incorporó ayer a un debate que seguirá coleando al menos hasta que la próxima semana el Consell Jurídic Consultiu (CJC) determine si la definición de valenciano de la AVL es compatible con el Estatut d' Autonomia.

La consellera de Educación, María José Català, se esforzaba ayer por salir al paso de las críticas de «injerencia» que han provocado la solicitud de un dictamen.

Insistió en que trata de una cuestión «meramente jurídica» para aclarar si el hecho de que la AVL asimile valenciano y catalán, es compatible con la definición que da la Carta de Autogobierno de los valencianos y que afirma que el valenciano es «la lengua propia de la Comunitat Valenciana».

La AVL publicó el miércoles en su web el Diccionari Normatiu Valencià. Lo hizo con un día de retraso, alegando problemas técnicos, y sin presentación oficial, tal y como estaba previsto.

La publicidad dada al documento se interpretó como un desafío a la Generalitat, aunque lo cierto es que en la entrada de valenciano añadió una advertencia en la que admitía que ésta estaba supeditada a un informe del CJC.

Antecedentes

Este organismo ya emitió en 2004 un dictamen sobre esta cuestión y concluyó, basándose fundamentalmente en otro informe del CVC y la Ley de Creación de la AVL, que la Acadèmia no tenía entre sus funciones determinar qué es el valenciano. En el documento se argumenta que esta cuestión genera discusiones estériles que únicamente contribuyen a crear conflicto. Incide en que la AVL solo podrá pronunciarse sobre qué es valenciano si así se lo piden Les Corts, el Consell o el presidente de la Generalitat.

Con este precedente, lo más probable es que el CJC emita un dictamen en este mismo sentido. Los informes realizados por el CJC no son vinculantes, aunque Català admitió ayer que le cuesta pensar que la Acadèmia se niegue a cumplir lo que le diga otro organismo estatutario.

Sobre el hecho de que la gestión de este asunto no haya satisfecho a Presidencia, aseguró sentirse «tranquila» de haber cumplido la voluntad del presidente.