Comisiones, el precio de tener dinero

Sacar dinero en cajeros que no pertenecen a la misma red que la tarjeta, uno de los principalas gastos
Sacar dinero en cajeros que no pertenecen a la misma red que la tarjeta, uno de los principalas gastos

Se supone que tener dinero en la cuenta bancaria es una buena noticia, y sin duda aporta tranquilidad y ayuda a dormir por las noches. Pero también tiene su cara B, su lado negativo, y es el precio que cuesta hoy en día tener liquidez en el banco. Los precios que cobran las entidades en la actualidad a sus clientes se han disparado debido al contexto económico. Solo durante el año pasado, las comisiones aumentaron un 78 por ciento con respecto a 2011, pasando de unos 26,7 euros de media a los 45,85 actuales, y hasta 84 euros en muchos casos (las entidades que han sido intervenidas son las que más las han elevado).

Estos datos se desprenden de un estudio realizado por Fintonic, consultora que se dedica a organizar las cuentas y asesorar para evitar las comisiones y los gastos innecesarios. De este informe, realizado en base a los 20 bancos más utilizados de toda España, se desprende que un usuario medio puede pagar hasta 567,8 euros a su entidad en concepto de comisiones.

Las condiciones varían sustancialmente si se tiene domiciliada la nómina o no en dicho banco, del perfil, la zona geográfica o la capacidad negociadora del propio cliente.

En el caso de tener la nómina domiciliada, ninguna entidad bancaria cobra por el mantenimiento de la cuenta. Sin embargo, si no es así, son muy pocos los bancos que no cobran por realizar las operaciones y por el mantenimiento de las cuentas.

Realizar transferencias puede llegar a suponer una buena cuantía de gasto, llegándose a cobrar ocho euros de mínimo o un 0,60 por ciento sobre el importe por transferencia cuando la nómina no está domiciliada en la entidad. Muchos bancos suprimen esta comisión si el cliente ordena él mismo las transferencias a través de su banca «on-line».

Existen pequeñas fórmulas y trucos para poder evitar o al menos disminuir estos costes para el usuario. Por ejemplo, si se tienen varias cuentas, se deben unificar en una sola, ya que de esta forma se puede llegar a ahorrar una media de 91,7 euros al año en gastos de mantenimiento.

Además, mantener un saldo elevado en las cuentas puede permitir al cliente negociar las comisiones o eliminarlas del todo. Otras entidades permiten dejar un saldo mínimo en cuenta para evitar las comisiones.

Por otra parte, según esta consultora, usar la banca «on-line» para hacer las gestiones supone un ahorro de los cargos que cobraría la entidad por hacer ellos el mismo trabajo.

La vinculación con la entidad posibilita negociar una rebaja o la eliminación de las comisiones: domiciliar los recibos (luz, agua, gas, teléfono y conexión a internet), la nómina, pensión o prestación por desempleo y tener contratado algún seguro, depósito o plan de pensiones, permiten también la eliminación de algunas comisiones.

Existen determinadas acciones que son especialmente caras para los clientes, como por ejemplo, tener un descubierto en la cuenta, por el que algunas entidades pueden llegar a cobrar hasta el diez por ciento TAE sobre los días de demora.

El mantenimiento de la tarjeta de crédito es otro de los grandes «agujeros» para los clientes. Las comisiones de mantenimiento por este servicio rondan los 20,02 euros de media al año, siendo de hasta 60 euros por la de crédito. Por eso, esta consultora recomienda dar de baja las tarjetas que no se utilicen, con el fin de ahorrar cada año y abonar el saldo pendiente de la tarjeta de crédito todos los meses.

Sacar dinero de cajeros que no corresponden a la entidad bancaria a la que se pertenece, es otra fuente de gasto. Estas comisiones van desde los 5,5 euros como mínimo, hasta el 5,5 por ciento del importe retirado. Por ello, es necesario evitar a toda costa sacar dinero de cajeros que no correspondan a la red afín a la tarjeta.

Además, se recomienda reducir el número de tarjetas para evitar costes innecesarios (a lo máximo dos de crédito para poder alternativa si una no funciona).