Política

Historia de la marca Alfa Romeo

Los «alfistas», nombre que reciben los incondicionales de la marca, celebran su resurgir

Los «alfistas», nombre que reciben los incondicionales de la marca, celebran su resurgir

La historia de Alfa Romeo mezcla deportividad, elegancia, diseño italiano y muchos problemas económicos que obligan a que el fabricante transalpino cambie de mano en varias ocasiones. Formó parte entre 1932 y 1986 del Fondo Estatal para la Reconstrucción Industrial, obligando al Gobierno a inyectar económicamente a uno de los máximos exponentes del automóvil del país mediterráneo.

Sería entonces cuando el Grupo FIAT decidía dar un paso y aglutinar bajo el mismo paraguas a todas las grandes marcas, adquiriendo a Alfa Romeo e incluyéndola en una lista en la que ya se encontraban Maserati, Lancia o Ferrari.

Al igual que pasó en la década de 1920-30 (etapa en la que se dejaron de fabricar maquinaria militar) y tras las crisis de los setenta y ochenta, Alfa Romeo vuelve a estar en la actualidad sufriendo una reinvención. Con una clara apuesta por recuperar el diseño que en el pasado contó con la colaboración de los principales departamentos de diseño del país, entre los que se encontraban Zagato, Pininfarina o Bertone.

Los «alfistas», nombre que reciben los incondicionales de la marca, celebran su resurgir, propiciado por la inversión económica realizada por el Grupo FIAT que ha dado lugar a la llegada de conceptos tan atractivos y exitosos como el MiTo o el Giulietta, así como la recuperación de su deportividad perdida con la llegada del 8C, 4C y finalmente el Giulia en los últimos diez años. El siguiente paso será recuperar el modelo 6C.

A pesar de esta alejada de los grandes campeonatos internacionales desde hace años, la firma puede presumir en su más de un siglo de edad de grandes resultados en las carreras, desde los Grand Prix o Grandes Premios, donde ahora sigue asociada a modo de patrocinador de la Scuderia Ferrari, hasta campeonatos de turismos como el DTM o el ETCC.

La compra en 1915 de Nicola Romeo de A.L.F.A. hace que el nombre pase oficialmente a ser el de Alfa-Romeo, mientras que la modificación más sustancial llegaría en 1946, cuando se decidía retirar el guion y los nudos de Saboya. Con los años, el dorado deja paso al cromado, tono que da una imagen más actual al conjunto.