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Jorge Rodríguez dimite de la Diputación pero se aferra al Ayuntamiento, y no admite preguntas

En su comparecencia explica que los altos cargos de Divalterra iban a trabajar, para negar la malversación

  • Efe. Jorge Rodríguez dirige la mirada hacia Toni Gaspar, quien previsiblemente será su sucesor al frente de la corporación provincial.
    Efe. Jorge Rodríguez dirige la mirada hacia Toni Gaspar, quien previsiblemente será su sucesor al frente de la corporación provincial.
Valencia.

Tiempo de lectura 2 min.

02 de julio de 2018. 19:51h

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Toni Ramos.  Valencia. 3/7/2018

Con media hora de retraso y los aplausos de sus acólitos, el ya expresidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez, advirtió antes de comenzar que no iba a admitir preguntas del casi medio centenar de periodistas congregados en el patio de la Diputación, excusándose en el secreto de un sumario que, por cierto, aún desconoce. Así pues, el político que se declara inocente adoptó la misma postura que mantuvo ante el juez: no responder.

Rodríguez anunció ayer que dejaba la Diputación «seguro de mi inocencia y seguro de que para demostrarla es mejor estar fuera». No dijo nada de su cargo como alcalde en Ontinyent, y de hecho, el nombre de su pueblo fue el que corearon sus seguidores cuando acabó su parlamento leído.

Poco después se conoció que delegaba sus funciones de alcalde de Ontinyent en la primera teniente de alcalde, Rebeca Torró, quien también asumirá el escaño provincial que deja Rodríguez y en consecuencia abandonará la dirección general que ocupaba en la Conselleria de Obras Públicas.

Explicó que Divalterra era «como la piedra en el zapato» y que «nombramos a un equipo de siete personas que fuera un cordón sanitario» frente a la corrupción que había «trufado» la Diputación en la etapa anterior.

«Podemos haber sido torpes o demasiado confiados, pero nunca ladrones», dijo Rodríguez y emuló a Juan Cotino copiándole una frase que dijo el expresidente de Les Corts cuando le acechaban las sombras de corrupción «podemos haber metido la pata pero no hemos metido la mano».

Sin duda aconsejado por sus abogados, en sus breves referencia al caso, dijo que los siete «han asistido a su trabajo y han desarrollado su trabajo», para tratar de alejar de este modo la sombra de la malversación, es decir, que hubieran estado pagando un dinero a gente que no hacía ninguna labor. Sin embargo no se refirió a la administración desleal que parece que es el tipo delictivo que persigue la Fiscalía en la investigación.

Admitió que tuvieron que despedir a estos trabajadores para reestructurar la empresa por «dudas administrativas» y que se podía haber cometido algún error.

En su intervención estuvo flanqueado por su jefe de gabinete, Ricard Gallego, el cogerente de Divalterra Xavier Simón (ambos detenidos también junto a Rodríguez), el portavoz socialista en la Diputación, Pablo Seguí, el diputado Bartolomé Nofuentes y el también diputado Toni Gaspar al que anunció como próximo presidente de la Diputación.

Errores administrativos. El expresidente Rodríguez admitió errores administrativos si bien no concretó si se refería a los mismos de los que había sido advertido por los servicios de la casa.

Fueron a su lugar de trabajo. Rodríguez dijo que los siete altos cargos contratados iban todos los días a su puesto de trabajo y desempeñaban su labor, alejando de este modo cualquier similitud con los anteriores «zombies».

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