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La historia del hombre que hizo rectificar a la NASA: «En transparencia suspenden»

Pierre Monteagudo lucha desde hace años con el fin de que la institución reconozca la labor del astrofísico Héctor R. Rojas

  • Pierre Monteagudo posa con los documentos elaborados por Héctor R. Rojas y desclasificados por la NASA
    Pierre Monteagudo posa con los documentos elaborados por Héctor R. Rojas y desclasificados por la NASA
Valencia.

Tiempo de lectura 2 min.

03 de mayo de 2019. 20:15h

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V. Coll .  Valencia. 4/5/2019

Aquello de «un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad», frase pronunciada por el astronauta Neil Armstrong mientras bajaba del Apolo 11 en julio de 1969, se ha convertido en uno de los mayores gestos de altruismo que ha conocido nuestra historia contemporánea. No obstante, detrás de una de las mayores gestas de la civilización humana hubo millones de horas de trabajo silencioso, humilde y bajo una presión sin precedentes. No siempre ha estado reconocido el empeño de todos los ingenieros y especialistas de la NASA que ayudaron a Armstrong, Aldrin y Collins a llegar a la Luna. Hoy, medio siglo después de escribir la historia, el homenaje que merece Héctor R. Rojas está más cerca que nunca.

Rojas fue un astrofísico venezolano, que participó en diversas misiones del Programa Apolo. Tal fue su implicación que está considerado el hombre que realizó los cálculos durante la misión del Apolo 11 para que el módulo aterrizara correctamente en la superficie lunar. Fue el encargado de asegurar la vida de los astronautas más famosos de la historia, tal y como explica a LA RAZÓN Pierre Monteagudo, biógrafo de Rojas y que hoy expone su libro «Expediente Rojas» en Manises.

El investigador hispano-venezolano ha dedicado los últimos años de su carrera profesional como docente a profundizar en la figura de Rojas, al que considera «un héroe anónimo de la ciencia, pero un hombre clave en el Programa Apolo» y en el devenir de toda una institución como es la NASA, y a quien, misteriosamente, la institución mantiene en el más absoluto de los olvidos.

Uno de los objetivos de Monteagudo con su investigación era averiguar hasta qué punto el astrofísico pudo participar en misiones espaciales. «Toda la evidencia apunta a que él se preparó para ello. Se sabe por registros históricos que hubo un grupo de astronautas científicos», incide el escritor y biógrafo.

Documentos desclasificados

Entre las grandes aportaciones de Héctor R. Rojas a las misiones aeroespaciales norteamericanas destaca la redacción de varios dossiers con información crucial para llevar a cabo las diferentes misiones en la Luna. Tres de ellos han sido desclasificados, pero un cuarto documento, conocido como «Report 4», sigue clasificado.

Para Monteagudo, que corrigió a la NASA y aportó a sus archivos los textos de su compatriota, este dossier es «clave» para entender el legado de Rojas: «tiene toda la información necesaria para enviar el Apolo 11 a la Luna. Todo lo que hay que saber sobre la superficie lunar a nivel, principalmente, geológico. En este texto está toda la diferencia», asegura, y cuyo contenido podría servir para que otras potencias mundiales conocieran los grandes misterios espaciales que la NASA y Estados Unidos sí han entendido desde las prolíficas misiones llevadas a cabo en las décadas de los 60 y 70. «En transparencia, la NASA suspende», lamenta.

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