La «tasa rosa» existe; los productos para la mujer son un 7 por ciento más caros

La Conselleria confirma que las versiones de productos dirigidos a las féminas son más caras, en especial en los apartados de higiene, perfumería y en peluquerías

Se considera «tasa rosa» el hecho de que determinados productos o servicios que se ofrecen con versiones para hombres y para mujeres lo hacen a un precio superior en la versión femenina, sin que se pueda justificar este incremento en ninguna característica objetiva del producto
Se considera «tasa rosa» el hecho de que determinados productos o servicios que se ofrecen con versiones para hombres y para mujeres lo hacen a un precio superior en la versión femenina, sin que se pueda justificar este incremento en ninguna característica objetiva del producto

La Conselleria confirma que las versiones de productos dirigidos a las féminas son más caras, en especial en los apartados de higiene, perfumería y en peluquerías

Un estudio de la Conselleria de Economía confirma la existencia de la «tasa rosa» al detectar que la versión para mujer de un mismo producto tiene un precio de un 7 por ciento superior a la dirigida al hombre. Las mayores diferencias se presentan en higiene, perfumería y en las peluquerías.

Para ello se han analizado 398 productos y servicios de productos representativos de las compras cotidianas con versiones masculina y femenina comparables, en 75 establecimientos de siete localidades de la Comunitat Valenciana: Valencia, Castellón, Alicante, Elche, Gandia, Alcoi y Vila-real.

Según la Conselleria, que presentó el estudio en el marco del VI Congreso de Economía Feminista que se celebró en la Universitat Politècnica de València (UPV), se considera «tasa rosa» el hecho de que determinados productos o servicios que se ofrecen con versiones para hombres y para mujeres lo hacen a un precio superior en la versión femenina, sin que se pueda justificar este incremento en ninguna característica objetiva del producto.

Los resultados constatan la existencia de una «tasa rosa» de forma que el mercado de la Comunitat «penaliza» a las mujeres sobre todo en dos aspectos: en la proporción de productos que tienen un precio más caro en la versión destinada a ellas y en el porcentaje de diferencia del precio, con siete puntos porcentuales de diferencia de media respecto a los hombres cuando sus versiones son las más caras.

Diferencias evidentes

Los productos examinados pertenecen a los sectores de la dietética, higiene personal, perfumería, juguetes y videojuegos, deportes, telefonía y accesorios, productos para bebés, tintorerías, peluquerías, seguros y centros de depilación, y una serie de categorías de producto en cada uno de ellos.

También se ha llevado a cabo un análisis de las personas consumidoras, combinando las metodologías cuantitativa y cualitativa. La cualitativa, con tres grupos de discusión con siete mujeres participantes de diferentes edades, nivel de ingresos y nivel de estudios y la cuantitativa, consistente en una encuesta por internet a 414 hombres y mujeres residentes en la Comunitat.

El estudio constata que los sectores donde parece estar operando actualmente el mercado al aplicar la «tasa rosa» y, por lo tanto, donde parece más adecuado continuar investigando y actuar es en higiene y perfumería y en las peluquerías.

Mientras que las diferencias de precio son solo de 1,6 puntos porcentuales cuando los productos femenino y masculino son similares (excepto en el color, por ejemplo), aumentan a un 8,1 cuando los productos femeninos incorporan pequeños detalles, y a un 9,3 cuando se trata de productos de la misma gama, pero con mayores diferencias.

Del estudio se deduce que existe actualmente sensibilidad social sobre las cuestiones de género que influye en que cuando se trata explícitamente el tema de las posibles diferencias de precio en las versiones de un producto para los dos sexos, se percibe que estas existen y perjudican sobre todo la mujer.

En cualquier caso, son las mujeres las que tienen una conciencia mayor de la extensión de la «tasa rosa» (6,8 sobre 10, mientras que la media es de 5,4).

Esta posición de partida hace que una mayoría de la población de la Comunitat Valenciana esté a favor de que las instituciones intervengan en el fenómeno con políticas de sensibilización y la negociación con marcas y establecimientos como herramientas útiles para llevar a cabo la tarea, al generar una cierta presión sobre el mercado para que el mismo vigile el mecanismo por el cual finalmente las mujeres están siendo penalizadas.