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Rodríguez acepta renunciar a presentarse a la Alcaldía de Ontinyent

El ex presidente de la Diputación anuncia su renuncia después de que Puig le había advertido de que su candidatura dependía del levantamiento del secreto de sumario

  • Tras su detención, Rodríguez fue recibido en el Ayuntamiento de Ontinyent como un héroe
    Tras su detención, Rodríguez fue recibido en el Ayuntamiento de Ontinyent como un héroe /

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Valencia.

Tiempo de lectura 4 min.

17 de abril de 2019. 00:11h

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A. Martí.  Valencia. 17/4/2019

El ex presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez, no volverá a encabezar la candidatura a la Alcaldía de Ontinyent.

A última hora de ayer, el PSPV comunicó que Rodríguez había decidido no ocupar este puesto. Lo hacía después de una reunión con el secretario de Organización del PSPV, José Muñoz. Los dos analizaron el contenido del secreto de sumario que aportaba más detalles sobre la investigación abierta contra Rodríguez por el denominado “caso Alquería”. “Se reafirma en su inocencia pero cree que así quita presión al partido en unas elecciones que son claves para el futuro del país”.

La renuncia de Rodríguez ha evitado que sea el PSPV quien tenga que forzar su salida. Los detalles que se habían ido conociendo desde que se levantó el secreto de sumario a primera hora de la tarde no beneficiaban la situación de Rodríguez y en el partido únicamente trataron de respetar mínimamente los tiempos hacer ver que la decisión se había reflexionado.

Este era el acuerdo al que habían llegado entre la dirección nacional y la autonómica. Ambas eran completamente conscientes de que este momento podría llegar muy próximo a la campaña electoral, al menos de las autonómicas y municipales, puesto que cuando se cerró este pacto, el adelanto de las elecciones generales se contemplaba como una posibilidad remota.

El secretario general del PSPV, Ximo Puig, enseñaba desde primera hora de la mañana el camino a Rodríguez. Avanzó que “habría novedades en las próximas horas” y que él siempre había defendido que además de responsabilidades judiciales, hay que asumir las «políticas».

Con estas declaraciones, Puig confirmaba que Rodríguez no podría llegar a presentar su candidatura, pero que no veía necesaria tomar la decisión con tanta inmediatez.

Rodríguez, suspendido de militancia después de que se produjera su detención, insinuaba ayer que se trataba de una operación orquestada contra él. «El pasado 4 de diciembre, un día antes de mi proclamación como candidato a la alcaldía, agentes de la Udef se presentasen en el Consistorio de Ontinyent para pedir correos que ya se habían llevado», ahora el levantamiento del secreto de sumario coincide con la presentación de las candidaturas municipales a los comicios del 26 de mayo, plazo abierto hoy. «Demasiadas casualidades».

Rodríguez tiró ayer del manual del imputado y celebró que por fin pudiese conocer de qué se le acusa. «Es una buena noticia porque sabremos por fin de qué se nos acusa y qué fue lo que justificó la operación antiterrorista del pasado 27 de junio».

Además, dijo que se sabrá quién ha estado detrás de este caso, porque «leyendo lo que leemos últimamente sobre las cloacas del Estado, uno tiene dudas».

El sucesor que nunca lo fue

Quizás Rodríguez se refería a las luchas internas que ponen a prueba a todos los partidos. Al alcalde de Ontinyent se le consideró durante mucho tiempo como al mejor sucesor del presidente de la Generalitat, Ximo Puig. Joven, alcalde con mayorías absolutas y presidente de la Diputación, un puesto que facilita el control de la provincia debido al importante presupuesto que puede repartir entre los municipios.

Sin embargo, Rodríguez no llegó nunca a dar el salto. No le plantó cara a Mercedes Caballero, la «sanchista» que hoy es la secretaria general de Valencia. Entonces, aseguró que el poder orgánico no era su prioridad.

Sin embargo, su enfrentamiento se hizo evidente el día en que Caballero se puso de parte de Ferraz para evitar su candidatura. Un pulso que finalmente ganó el presidente Puig, aunque con el compromiso de actuar de inmediato si se conocían detalles «poco éticos». Los defensores de esta decisión argumentaron que Rodríguez tenía controlada la comarca de la Vall d’ Albaida y que dejarlo caer conllevaría un importante pérdida de votos. De hecho, siempre ha asegurado que se presentaría a renovar la Alcaldía aunque fuera bajo otras siglas. Ayer solo comunicó al partido que tomaría la decisión “que más beneficiase a Ontinyent, que es al único que se debe”.

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