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Terapia cráneo sacral en apoyo a la lactancia

Elimina las tensiones que dificultan el funcionamiento de los nervios que son necesarios para mamar

  • Si el parto ha sido muy largo o muy corto, o si el encaje durante el último periodo se ha prolongado en exceso, puede que los solapamientos no se desmonten o que la duramadre permanezca tensa
    Si el parto ha sido muy largo o muy corto, o si el encaje durante el último periodo se ha prolongado en exceso, puede que los solapamientos no se desmonten o que la duramadre permanezca tensa / LA RAZÓN
Valencia.

Tiempo de lectura 4 min.

14 de septiembre de 2018. 20:12h

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Amparo Puchades. Fisioterapeuta col. 601.  Valencia. 15/9/2018

El sistema nervioso central humano se forma en el útero materno, e inmediatamente lo hace también la envoltura que lo protege: las meninges, compuestas por tres capas de tejido conectivo, flexible y fuerte, entre las que fluye el líquido cefalorraquídeo que sirve para amortiguar, defender y nutrir las células de este sistema. La duramadre es la meninge más externa, llamada así porque protege, y es sobre ella que se va depositando el calcio en el proceso de construcción de los huesos que, en un principio, son finos y maleables, y no terminarán de conformarse hasta tiempo después del nacimiento.

En el cráneo de un bebé, los huesos están subdivididos en varios, que aún no se han unido para hacer el cráneo definitivo. Así, al nacer, como la naturaleza ha dispuesto por vía vaginal, estos huesecitos podrán solaparse unos sobre otros, disminuir el tamaño de la cabeza, y deslizarse por la estrechura del canal de parto. Imaginemos que la cabeza es un globo lleno de agua y los huesecitos un puzle de corcho: al pasar por un canal más estrecho, la cabeza se amolda y los huesos se montan ligeramente unos sobre otros reduciendo su diámetro. En principio, cuando la cabeza ha salido, estos huesos vuelven a su posición original y la duramadre se relaja y distiende, permitiendo que el bebé se dirija al pecho e inicie la maravillosa aventura de la lactancia.

¿Qué impide que este proceso se logre fácil y felizmente? Si el parto ha sido muy largo o muy corto, o si el encaje durante el último periodo se ha prolongado en exceso, puede que los solapamientos no se desmonten o que la duramadre permanezca excesivamente tensa. Es frecuente que esto suceda cuando se aplica oxitocina o se ayuda al nacimiento con fórceps, ventosa, kiwi, empujes externos, o cesárea. En el caso de la cesárea, sucede que el cuerpecito está preparado para la compresión, no para la distensión. Igual que un músculo estirado bruscamente genera un reflejo de contracción para no romperse, la duramadre, ante una descompresión súbita, se protege encogiéndose.

¿Qué consecuencias puede tener esta meninge retraída y apretada? A través de las meninges van a salir los pares craneales, unos nervios que dan información motora o recogen información sensitiva para interactuar eficazmente con el medio. En el proceso de lactancia intervienen siete pares craneales cuyas funciones son: que el bebé se oriente hacia el pezón y lo sienta en la piel, que abra la boca y cierre sellando con los labios, para generar un vacío que lleve el pezón bien adentro de la cavidad bucal, que mueva la lengua estimulando la salida de leche, que trague sin atragantarse y que respire. Si lo pensamos detenidamente, algo bastante complejo. A través de una duramadre tensa, estos nervios pasarán con incomodidad y no darán la información de manera precisa; ahí comienzan los problemas a la hora de coger peso o de experimentar una lactancia efectiva y placentera. La terapia cráneo sacral (las meninges se extienden desde el cráneo hasta el sacro) elimina suavemente las tensiones que dificultan la transmisión de información de estos nervios a las estructuras encargadas de la lactancia. Asimismo, facilita una adecuada gestión del nervio vago (X), que evitará el cólico del lactante y el estreñimiento, y del nervio espinal accesorio (XI) para una correcta lateralización del cuello que permitirá al bebé mamar cómodamente de ambos pechos.

En definitiva, el recién nacido puede que no haga una succión eficaz, traduciéndose en diversos problemas, sin causa aparente. El recurrir a este tipo de terapia puede ayudar a conseguir una lactancia efectiva y feliz.

Pueden enviar sus preguntas a consultalactancia@larazon.es

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