Vanesa Rawe: «El hombre también tiene reloj biológico, pero suena más tarde»

Bióloga especialista en medicina reproductiva

Su especialidad es el estudio dinámico del ADN del semen, gracias al cual aumenta el éxito de los tratamientos de reproducción asistida. De nacionalidad argentina, trabaja como asesora científica en el centro médico CREA, donde le permiten seguir haciendo eso que tanto le divierte, que es investigar.

-¿En qué consiste esta prueba y qué supone para los pacientes?

–Se trata de un estudio especial sobre la fragmentación del ADN, es decir, detecta el porcentaje de espermatozoides que presentan errores en la integridad de su ADN causantes de abortos tempranos o de fallos en las técnicas de reproducción asistida. Eso en un análisis convencional no se aprecia y, a veces, esa afección tendrá consecuencias importantes.

–Y una vez detectado el problema, ¿qué se puede hacer?

–Lo primero es averiguar el origen de los fallos en el esperma. Si es porque trabaja con pesticidas, si el paciente tiene una afección testicular importante o es, por ejemplo, porque ha sufrido quimioterapia o radioterapia. Una vez detectado el origen, existen tratamientos específicos con antioxidantes, vitaminas o minerales específicas. Eso lo determinará el urólogo o andrólogo. Pero si lo que buscan es un procedimiento de reproducción asistida, nosotros lo que tratamos es de seleccionar los espermatozoides buenos, descartando aquellos que presentan estos fallos de fragmentación.

-¿Cómo reciben los pacientes estos avances?

-Siempre son bien recibidos, pero no porque ahorren dinero, sino porque evitan las angustias que generan los continuos fracasos de tanto embarazo malogrado. A mí me gusta pensar que los biólogos somos como los chefs de una cocina. En los laboratorios amasamos la materia prima para tener una buena comida y cuanto mejor materia prima tengamos, mejor sabrá la comida.

-Sin embargo, estas novedades tardan en aplicarse en el sistema público, ¿cree que esto hará que quien pueda permitírselo tendrá bebés más sano?

-Ojalá que no. El sistema público va avanzando, pero quizás a un ritmo diferente. Sin embargo, se beneficia de la investigación y los riesgos que asume la red privada.

-Las mujeres retrasan cada vez más la decisión de ser madres ¿y los hombres? ¿Existe un reloj biológico masculino?

-Sí, lo que ocurre es que nosotras tenemos un «stock» de óvulos desde que nacemos, mientras que ellos renuevan su espermatogénisis en unos mil espermatozoides en cada latido de corazón. La mujer tiene poco material pero muy preciado, mientras que el hombre tiene mucho material que se pierde, así que la estrategia reproductiva es distinta. Lo que ocurre en su caso es que el reloj biológico suena diez años más tarde que el de la mujer, a partir de los 43 años. Desde el punto de vista biológico, si tienen claro que quieren ser padres, no deberían esperar.

-Cuando se recurre a un donante, ¿hablamos de un esperma de mejor o peor calidad?

-No son comparables. Los donantes suelen ser jóvenes y además se les exige una calidad superior. El banco de semen solo se queda con los donantes «premium». Al final, solamente un quince por ciento de los candidatos son óptimos.

-¿Algún consejo para mejorar esa calidad?

-La alimentación es fundamental y hay que evitar fumar, los pesticidas o en el caso de profesiones como cocineros, «pizzeros», panaderos, pilotos de coches o motos o profesores de «spinning», por ejemplo, huir de las fuentes de calor y de la exposición continuada a altas temperaturas.

-La atención sobre el hombre es bastante reciente, ¿cree que estas técnicas liberan a la mujer de tanta responsabilidad?

-Que las mujeres hayamos sufrido este estigma tiene que ver con que hemos vivido en una sociedad patriarcal. (Sonríe) Perdón, saqué mi lado feminista. En las causas generales de infertilidad, el 30 por ciento recaen en la mujer, otro 30 por ciento, en los hombres y el resto, en ambos.

-Estos días se ha hablado mucho de ADN y de clonación , ¿qué opina al respecto?

-Hay que distinguir entre la clonación terapéutica y la reproductiva, que es la más controvertida. No creo que la medicina reproductiva se meta ahí.

-¿Por dónde pasa el futuro?

-Pasará por la investigación del ADN, por la biología molecular.

-Y como chef, ¿en qué receta está trabajando?

-Para mí, una de las cajas negras es el núcleo espermático y sobre él estoy investigando.